21 de noviembre

Ayer descubrí una cosa muy importante: hay vida fuera del alcance wifi. Resulta que Internet me iba muy lento, iba a llamar a la compañía pero mi psicóloga me ha dicho que no vuelva a llamar, al menos no hasta que no borre de mi mente el trauma creado por la canción de Macaco.
Pues después de dos ataques de histeria y un amago de infarto y desespero decidí salir de mi habitación, no sin antes hacerme una mochila con el material indispiensable por si aparecía el wifi: el móvil, el cargador y un trozo de papel de aluminio por si así alcanzaba mejor la señal. También incluí una botella de bebida isotónica por si acaso la energía gastada en esta gran hazaña era descomunal, un bocadillo de chope (sí, guardo chope en mi armario, nunca se sabe cuándo puedes descubrir que tu madre se ha convertido en un zombi y decidir atrincherarte en tu habitación) y una muda de repuesto, ¡ah! sí, también protector solar, sé que estamos a finales de otoño (o eso dicen) pero el blanco impoluto espectral, bronceado de flexo debido a mis horas de estudio e incansable vicio al ordenador pueden pasar factura si se diese el caso de que debiera salir a la calle.
(Algún día me haré con uno de estos  )

Bien, abrí la puerta de mi habitación, la cual produjo un gran ruido, prueba de que solo se abre para las necesidades básicas y prueba de que alguien tiene que echarle a eso dos en uno y comprobé que habían cambiado la pintura y suelo del pasillo desde (allá) la última vez que salí. Grité:
-¿Hola? ¿Alguien puede oirme?
El suelo crujió, el aire que penetraba a través de las ventanas rozó mi pelo, había un olor extraña en el ambiente, un olor así como a... como a... COMO A LIMPIO, A AIRE DESVICIADO. Dios mío, ¡qué sacrilegio! ¡Con lo que calientan los peos en invierno! Decía la leyenda que el aire tenía que renovarse de vez en cuando, pero también dicen que no se rellenen las botellas de plástico y mira a la sociedad... leyendas.
Nadie me contestó por respuesta, sin embargo me percaté de un silbido que procedía de la planta inferior. Bajé las escaleras machete en mano, con los cinco sentidos puestos en resolver el misterio que me planteaba ese ruido y ese olor fuerte que cada vez se hacía más intensa y para nada me recordaba al aire viciado tan natural en mi atmósfera.
Me fui acercando al pitido, no reconocía nada de todo aquello: útiles de cristal aplanados sobre los cuales habían flores que en su naturaleza debían estar plantadas pero ¡¡noo!! las habían matado para usarlas de ¿decoración?. Sobre esa cosa de cristal bajaban cuatro árboles sin copa ni raíz. Cada vez me acerqué más a ese sitio donde una cosa metálica brillante gritaba encima de una cosa cuadrada, negra que al tocarla me quemé el dedo... ¡¡era magia!! fuego sin fuego. De las paredes pendían machetes más pequeños, algunos casi sin filo, ¿qué utilidad tendría algo así?. De repente se abrió la puerta y entró un resplandor grandísimo que iluminó toda la estancia, desde donde yo me encontraba se vislumbraban dos seres con aspecto mediano y redondo. Y, de repente, yo asustada marché hasta un rincón de la habitación, uno de ellos gritó para mi estupor:
-¡¡¡¡MARIANO!!!!! ¡¡que nos ha entrao un ladrón!! -cogió algo alargado terminado en una media luna hueca con una de sus acolchadas extremidades y la blandió ante mí, yo solo pude gritar como la animal que soy, berrear y esgrimar mi machete.
-¡¡Toñi, deja el paraguas!! ¿qué no ves que es la niña? ¡Y tú, deja la regla! ¿Qué mierdas haces? -plaf, collejón.
Esa colleja me devolvió a la realidad, aturdida, pero con los pies en la tierra tuve que explicarles que durante estos últimos tres meses no había estado en Alemania buscando trabajo, sino que había estado en mi habitación. Fue entonces cuando comprendieron porqué les desaparecía comida por las noches y dieron una explicación al uso real del wifi que estaban pagando.
Luego me arreglaron, me asearon, me enseñaron a hablar con personas de mi especie, me pusieron una chaqueta y me mandaron a la calle, ¡¡¡A LA CALE!!! Decían que querían que me relacionase, pero yo solo quería wifi... qué injusta que es la vida.
Aunque poco a poco fui paseando, vi que mover las piernas daba gusto, que utilizar los pies para algo más que para pegarle patadas a la torre del ordenador cuando va mal tenía su placer, también intenté interaccionar con otros humanos y me sentí extraña porque no tenía teclado donde transmitir mi mensaje, era como hablar por skype pero sin pantalla. Qué curiosa es la vida.
Luego llegué a un parque, habían plantas en cautiverio, pero eran bonitas, me agradó estar ahí, me agradó tanto que me senté a disfrutar del paisaje: mini-humanos corriendo, comiendo cosas del suelo, llorando, emitiendo ruidos... realmente no era tan diferente la vida a como yo la tenía planteada dentro de mi habitáculo, pero mira, se ve que cuando eres más alto no puedes hacer estas cosas.
De momento oí un pip que vino de mi mochila de supervivencia que había olvidado por completo, ¿qué sería? La abrí y descubrí un montón de aparatos electrónicos, cogí el más pequeño y leí en una especie de enunciado emergente.
Bienvenido a la red Parquenet, gracias al despilfarro de su ayuntamiento en wifi podrá disfrutar de una mierda de conexión pero oye, algo es algo, disfrútelo y desconecte de sus amigos reales con los que seguramente esté hablado para tomar su dosis de droga diaria y conectar con sus amigos virtuales. Además, si los convence ¡también podrá chatear con la misma persona con la que estaba manteniendo una interacción real!





Cuenta la leyenda que tuvieron que venir a buscarme al parque e, hipotérmica perdida, volví a mi habitáculo, y ya iba bien el wifi.

21 septiembre

Ayer tuve la conversación telefónica más larga de mi vida. Mira que he vivido en países extranjeros con padres pesados, mira que he tenido novios con el 60x1, mira y que he trabajado en interpretaciones telefónicas... pues no, la de ayer fue la más larga. Y es que se respiraba amor, toadas las palabras eran profundo afecto mutuo, sexo del puro a través del cable del teléfono. Sí, ayer estuve dos horas hablando con Orange.

Todo comenzó cuando yo, adicta sin solución a la radiación del wifi fui a encender el router para poder empezar a recibir mi dosis diaria y cuando vi que tenía señal me fui tranquilamente a twittear desde el aseo (el mejor sitio, oye, que nadie os engañe). Cuál fue mi mayor descontento cuando comprobé que NO HABÍA INTERNET. Me sentí como Enjuto Mojamuto en su peor momento de la vida. Y es que lo que prosiguió a la mía fue similar.

  1. Encendí y apagué el router
  2. Encendí y apagué mi móvil
  3. Volví a encender y apagar el router
  4. Llamé al servicio técnico.

Podría describiros la canción que me pusieron perfectamente pero no tengo ganas, me se la letra de memoria, esa sinfonía, esa alegría que desprendía, esas ganas de matar después de estar quince minutos ahí y cada tres diciéndote una voz "nuestros agentes están ocupados, espere tres minutos" y al rato "nuestros agentes están ocupados, espere cinco minutos" que piensas: ¿qué forma de trabajar es esa que cuanto más trabajas más trabajo te queda por hacer? Así va el país.

Bien pues primero me pusieron con un ecuatoriano:
-Hola, mire [ante todo educación, aunque estés hasta la polla] que no me funciona internet y yo tengo que trabajar desde casa con internet, ¿cómo lo soluciono?
-Buenas, pues a ver que consulte.... a sí, es que ha habido un problema en nuestra centralita y tiene ciertos servidores colapsados y por lo que se ve a usted le está afectando.
[¿En serio? ¿no me digas?]
-¿Y cuándo se va a arreglar esto?
-Pues no se preocupe, a lo largo de la mañana se arregla, en dos o tres horas.
[¡oh! ¡Ahora me quedo muuuuuuuuuuuchiiiiiiiiismo más tranquila!]
-¿Y entonces que hago? ¿Me jodo y bailo? ¿Y si yo tengo que trabajar con internet qué? Quiero darme de alta de este servicio.
-¿De cuál, cuál quiere contratar?
[Sí, señores me lio con darse de alta y baja]
-¿Yo? ¡ninguno! tendrás jeta, yo lo que quiero es no seguir con vosotros, que estoy pagando un pastizal para que me deis un servicio de mierda.
-Pues entonces será darse de baja...
-Uy, sí, mierda, eso.. jeje
-Bueno, pues espérese que le paso con otro agente.
[Siete minutos más de cancioncilla]
-¿Sigue usted ahí?
-Pues claro.
-Ah, bueno, entonces, ¿quiere darse de baja?
-Eso mismo.
-Ah, pues... espere un momento.
[Cuatro minutos más y me sale una voz, de alguien que parecía también extranjero pero ya no era ecuatoriano, sería de más cerca]
-Hola, que me han dicho que tiene usted un problema con la línea.
-Sí, y que me quiero dar de baja, ¿eso también se lo han dicho?
-Pero, ¿por qué se quiere dar de baja?
[Porque mira, hoy me he levantado y he dicho, ¿qué hago hoy jueves y buen día? Pues mira, se me antoja darme de baja de mi servicio de internet ¬¬]
-Pues porque estoy pagando un servicio, no es poco, en mi casa todos están en paro y no está el horno para bollos y luego del servicio que pago a veces no me va y a veces me va lento.
-Pero cuando el servicio no le va, como por ejemplo hoy, no se lo cobramos.
[¿Eso desde cuándo?]
-Bueno, y cuando sí que me va pero me va lento, ¿eso tampoco me lo cobráis?
-Bueno, a ver, podemos llevar a un agente a su casa en poco menos de 72 horas para que pueda ayudarle con su problema.
-Ehh... pero yo necesito internet YA, yo no puedo esperar poco menos de 72 horas.
-Bueno pues a ver, espere un momento.
[Aquí fueron nada menos que veinte minutazos de mi vida evaporados escuchando la mierda de canción]
-¿Sigue usted ahí?
-Pues claro.
-A ver, usted tiene un equipo valorado en Xeuros, un módem que está valorado en Xeuros, su linea que es de las mejores fibra de nosequepollas valorada en Xeuros y...
-Si me parece muy bien, pero no me funciona...
-De acuerdo, pues entonces le voy a pasar con unos súper agentes capacitados en resolver cualquier tipo de conflicto. Es un equipo integrado con los mejores especialistas en resolución de problemas técnicos de bla, bla, bla, bla [esta parte es cierta]
-¿Y me van a dar otra charlita o me lo van a arreglar?
-Espérese y ahora se los paso y ya verá como le solucionan el problema, y como compensa le vamos a regalar...
[Quince minutos de espera y tras escuchar la cancioncilla, ya en mi casa con el manos libre haciendo los coros y la coreografía, me sale una señorita esta con habla y acento español de toda la vida]
-¿Hola? ¿Sigue ahí?
-Sí [qué emoción, seguro que estos super agentes son de la secreta]
-Pues bien vamos a proceder a hacerle un volcado de su router, ¿Ha intentado resetear el router, volcarlo o algo?
-Si por volcarlo se refiere a ponerlo boca abajo sí, y también lo he reiniciado, muchas veces.
-Bueno, ahora desde la central con mis super herramientas de super agente especial le hago un volcado y un bla, bla, bla, bla... 
-Vale.
[Diez minutos más tarde y remix de la canción grabado con David Gueta]
-Oye mira, que estamos tardando un poco, deme su teléfono y la llamo cuando termine.

Ahí, en ese cuarto de hora de espera sufrí hasta el síndrome de abstinencia: sudores, frío, nerviosismo, pensamientos negativos... menos mal que al final volvió a sonar el teléfono. Las siguientes instrucciones y minutos de mi vida se reducen a: hacer lo que la señorita decía, esperar eternamente y comprobar que no ha servido de nada. Sí, siempre podré contarle a mis nietos que YO fui parte de ese 20% de personas que los super agentes especiales de Orange no pudieron ayudarla con mi problema técnico. Ahora sí, me dijeron que el problema era del router y que me mandarían uno nuevo.


No sé muy bien qué pensar de mi experiencia, no sé si en Orange organizan sus escalas de servicio técnico cuanto más básico más extranjero y conforme se te van calentando los huevos te toman más en serio y te van poniendo con personas más nacionalizadas españolas. O tal vez cuanto más se te calientan los huevos más te desvían a ver si en algún momento cuelgas y luego te dicen que le hagas un volcado al router y te mandan otro nuevo para que te calles la boca. El caso fue que a las siete de la tarde me volvió internet. Enigmas de la vida y del servicio técnico. 

11 septiembre

Si hasta ahora todo lo relatado podía discernir entre lo ficticio y lo real (muchos de vosotros incluso piensa que realmente tengo una vida tan divertida, me siento muy contenta con sea gente que me quiere tanto, otros piensan que soy gilipollas, también me siento contenta con esa otra gente) ahora voy a narraros una historia sobre algo que parecerá más surrealista que mi fantástico viaje a Matrix: las entrevistas de trabajo.
Y sí, es que he tenido una entrevista de trabajo, por teléfono, pero mira, ahí ha estado. Realmente las entrevistas de trabajo por teléfono son geniales, puedes estar haciéndolas en pijama, desnudas, haciendo el pinopuente o incluso en una pausa entre polvo y polvo que nadie se va a enterar. Yo de hecho, la he hecho mientras comía mejillones (ahí, enlazándolo con el post anterior, estoy hecha toda una crack del desvelo, una diosa de la cohesión intra y extratextual).
Bien primero he de decir que el trabajo no era una empresa española y necesitaban saber si tenía buen manejo de la lengua (la hablada). Yo, como buena plurilingüe española, tenía buen manejo de la lengua (la de dar palique y no parar, y decir más cosas de las que sabes como por ejemplo que tienes buen nivel con idiomas que no sabías que realmente existiesen).
Realmente todo fue genial en la entrevista, yo básicamente decía "yes" a todo y la voz aquella comparable a Microsoft Sam o los listening del colegio seguía hablando como si se le hubiese olvidado darle al pause. Al final todo fue muy bien, la voz dejó de hablarme y yo sentí un alivio y placer. Mas esa sensación de soslayo no duró mucho, inmediatamente después se me puso Hitler al teléfono.

Hitler:-Subanestrujenbajen.
Yo:-Kartofeln, chucrut, merkel!!! -presa de pánico y pavor recordé que no sabía nada más pero sí que sabía decir "sí" y decidí asentir a todo como había hecho con Microsoft Sam.

Realmente no fue tan mal, solo que las preguntas eran un poco raras y en una de ellas distinguí la palabra "morir" para lo cual me asusté y pregunté ¿¿PERO QUÉ COJONES ME ESTÁIS PREGUNTANDO?? que sería algo así como "Kartofeln cucrut preguntanden mich?" y el evaluador se rió (supongo que pensaría "pobrecilla, no se va a comer ni un estofao pero me está dando la tarde").

Una vez callado Hitler el sudor frío recorrió mi espalda y colgué el teléfono. Tras dos minutos de reponerme y decidir qué era lo que acababa de hacer con mi vida pensé "creo que me había dicho que me mantuviese en espera" entonces con un nerviosismo enorme cogí el teléfono y ví que había una mujer hablando sola. Así que rápido respondí y comprobé que era la prueba de evaluación de nada menos que... el ESPAÑOL. Ahí he pensado "Ole yo, esta la bordo". Os transcribo una versión de lo que más o menos fue:

- ¿Paquica la Machucha? [nombre mío fictíceo obviamente, no iba a estar manteniendo un anonimato para ahora que se me escape esto]
- Sí, soy yo ¡Hola! [efusividad reconfortante de no encontrarme con otro ser de idioma dragonesco]
- Bueno, vengo a hacerte el test de nivel del español, ¿eres española?
- Sí [¿se me nota por mi moreno que es capaz de transmitirse a través de la línea telefónica, mi inglés castizo o mi alegría al oírte hablar en una lengua que entiendo?]
- Bueno pues esto es algo rutinario así que te lo tengo que hacer igualmente. [lo que la tipa quería decir realmente: ¿haces el café tu o yo? Hazlo tú mejor que aquí estoy en UK y a lo que llaman café realmente es aguachirri amargo, ¿Qué es de tu vida, tienes pareja estable?]
MOMENTO DE PREGUNTAS VARIAS SOBRE EL SENTIDO DE LA VIDA Y EL GUSTICO QUE DA VIVIR EN EL EXTRANJERO

Tras terminar la entrevista me pasó otra vez con Hitler que esta vez hablaba en inglés diciendo que muchas gracias, ya le llamaremos (¡JA y yo soy monja!) y que esperaba que me lo hubiese divertido y me lo hubiese pasado bien, tras lo cual ha cortado y yo me he quedado gritándole al teléfono:
- SIP, HA SIDO UNA FIEEEEEEESHTAAAA, UN HUMOR, VAMOS CHACHO, QUE NI EL CLUB DE LA COMEDIA.



Y ya está, y ahora como me encuentro ingeniosa y con chispa, además hace un mes exacto que no actualizo (esto es una señal) os voy a contar un chiste:


"Esto es uno que se encuentra con su amigo por la calle y le dice el amigo:
--¿Qué tal Juan? que hace tiempo que no lo veo
--¿No te has enterado tio? Se murió hace unas semanas, se fue con la empresa a visitar una fábrica de cerveza y se cayó en uno de esos tanques de 100 litros.
--Joder, qué muerte más horrible, lo debió pasar fatal.
--Hombre, pues no sé si lo pasaría fatal, por lo que se ve salio tres veces a mear"

11 agosto


No, no me he muerto. Realmente he estado de vacaciones como todo ser humano en estas épocas y trabajando como no todo ser humano hace en estas épocas. Poco tiempo, una vida ajetreada, llena de emociones, miedos intrigas, fricción, frunción... He estado de vacaciones y obviamente, teniendo en cuenta el carrusel de vida que llevo y la de aventuras que le pasan a esta cabeza loca me han pasado cosas bastante trepidantes. Por suerte o por desgracia (suerte para vosotros que no tendréis que morir leyendo, desgracia para mí porque soy demasiado entusiasta) ha pasado demasiado tiempo de todas ellas: demasiado para que me pasen muchas cosas, demasiado para olvidarme de todas. Y es que la vida se trata de disfrutar y de vivir y no de apuntar cual maníaco obsesivo cada instante de segundo lo que nos pasa en una libreta con olor a vodka derramado, no: hay algo más. Eso, y que no llevaba libreta donde apuntar, francamente.
Así que nada, hoy me vuelvo a dirigir a vosotros, lectores invisibles y casi nulos cuya presencia es comparable con las aportaciones de Dios sobre la faz de la tierra, para hablaros de algo bastante curioso: las compras mínimas en los supermercados.
Hoy he ido al el Infimober a comprar algunas cosas que no tenía en casa y eran de extrema necesidad:
  1. cerveza
  2. mejillones (porque siempre tienes que tener algo de picoteo y qué mejor aperitivo que no uno con el que puedas bromear con tus amigos diciendoles “cómete mi mejillón”, también se valen berberechos y ostras pero debido a que no me limpio el culo con billetacos he decidido unirme al molusco del pueblo, el rey de los convites del vulgo).
  3. Condones

Véaseme allí, esperando tras una mujer mayor y muy santa (¿por qué siempre me tocará detrás de señoras de más de cincuenta años cuando compro preservativos en los supermercados?) y dejo en un principio los dos litros de cerveza, luego los mejillones y finalmente, con cara de pervertida lasciva queriendo traficar con algo; los condones ahí bien colocaditos. La señora de la caja, gélida y pétrea pasa todo sin inmutarse y con la única pregunta de si quiero una bolsa a la cual le respondo que no, que me lo llevo puesto.

Yendo para casa me pongo a pensar en la de historias que haría yo con un paquete de mejillones, dos cervezas y condones, las cervezas y los condones tienen su lógica, pero nadie en el sano juicio de querer pasar una noche de placer se pone a comerse tres (ni siquiera una) latas de mejillones en escabeche (sí, lo sé, a mí también me parece súper erótico ver a la persona con la que te piensas acostar con su puntillo dejando caer el líquido naranjoso de los mejillones y pringándose los dedos con esa sustancia que parece que sea con la que rellenan los subrayadores).

–Cariño te has dejado algo ahí... –señalas con el dedo preocupada a la barbilla que, reluciente y resplandeciente a la luz de las velas, no sabes si le ha dado un derrame y está babeando y hay que llevarlo al hospital o si realmente lo que le chorrea es el caldillo del mejillón (y no exactamente del tuyo).
Entonces ante tal anotación, la peor que te pueden hacer en una velada pre-coito, si te la hacen a ti, decides si:
  1. limpiarte en una servilleta, la cual dejarás inutilizada para el resto de la eternidad si es de tela o si es de papel necesitarás quinientas (ya sin hablar si es de papel de bar que son impermeables).
  2. Pensar ingenuamente que es poco lo que tienes y pasarte la lengua para chupar el caldo del mejillón. Con lo cual, torpemente descubres que te ha llegado más abajo de lo que pensabas y sacas la lengua como si tuvieses algún tipo de retraso (ahora ya no follas seguro).
  3. Limpiarte con la mano cual hombre de las cavernas, descubriendo que eso resbala más de lo esperado porque ese puto mejillón había absorbido todo el escabeche del mundo y haciendo uso literal de la expresión: “dar la mano y coger el brazo”.
Y ya si no hablamos del perfumado aroma a escabeche, digna de chanel.
Cita 100% espectacular.

Y ya retomando el tema de las cajeras que ni se inmutan al ver tales compras pequeñas, me he puesto a pensar en la de otras compras más extrañas que la tuya que habrá visto. He pensado en una lista, algunas de ellas que fueron adquiridas por mí:

  • anticongelante y cocacola
  • quesitos y preservativos
  • bolsas de plástico, tijeras y cinta aislante
  • cuajada y cleenex
  • vino, vodka, tekila y galletas de dinosaurios
  • largo etc.

Y ya, si añadimos 2 cajas de 24 preservativos a la lista obtendremos el pensamiento de la cajera de: esta persona no folla ni pagando.
En conclusión he de decir, que si la cajera no se ha asustado con mi combinación de velada perfecta, cosas peores habrá visto.  

25 Julio

Hoy se respira magia, se huele magia, MAGIA. Magia al darme cuenta de que no estuve en Matrix, de que el cabronazo del profesor existía y no era un holograma que más le habría valido porque ahora el odio hacia su persona es máximo y es más real que si fuese un puñado de ceros y unos. Magia, magia en mi estómago que no para de darme arcadas, no sé si por el virus estomacal tan divino que le ha dado por joderme la semana o por recordar la repulsión que me da el profesor. Magia, la magia se respira, y es magia que no se puede controlar. Magia.
Sí señores, hoy me he enterado de que no estuve en Matrix y encima con un precioso y lindo 3,3 el cual he de agradecer porque OYE eh subido 6 décimas en comparación con mi otro examen: HARÉ UNA FIESTA, EXHALO ILUSIÓN Y ALEVOSÍA POR TAL NOTICIÓN DEL GORDO, mira tú que pensaba esperar al fin de semana para hacer una fiesta e igual me la pego esta noche. Oh, gracias dios en toda su grandeza por haberme dado un año de estudio de jurídica para subirme tal cantidad ingente de seis CENTIMAZOS. Me amo, a mi y a mi magia.
Es magia por saber que mañana me pasaré cuatro horas gracias a la tutoría a la que tengo que asistir para verle la cara al ex-holograma y llorarle, implorarle que me suba un huevazo para poder tener el titulo, GRACIAS AL SUSPENSO DE MEDIA ASIGNATURA, puede que pase medio año más en la universidad, ¿no os gusta tal magia? oh a mí me encanta, medio año más viviendo en casa de mis padres, disfrutando de los tantísimos descuentos por estudiante, teniendo que preparar trabajos gratuitamente, sin capacidad de viajar ni de tener un trabajo fijo por las tardes, es todo mágicamente mágico.
Así que nada, mañana, a las horas más intempestivas del medio día, máximas en el polo norte, me iré a pasearme por una de las ciudades más calurosas de España para que me suba la nota y poder aprobar media asignatura.
Me cago en mi magia.

21 Julio

Yo un día viajé a Matrix, hice un examen, volví de Matrix y jamás volví a saber de dicho examen. Y la verdad que ahora que lo pienso, si llego a saber que eso era Matrix, me hubiese quedado un rato más, hacer turismo, tomarme unas cañas, sacar unas fotos y tal, ¿no? ya así aprovechando...
Realmente este hecho es una mierda, me siento súper defraudada con la agencia de Alsa que sin más en lugar de llevarme a mi universidad como siempre me drogó con la pastillita dichosa y yo sin enterarme (maldito aire acondicionado, porque tiene que ser eso). Pues yo pensé que iba tan campantemente a hacer un examen y voy y desperdicio tres de mis valiosas horas en el mundo de Matrix sufriendo por una asignatura que jamás haría realmente. Ya sabía yo que mis pocas ganas de trabajar debían ser realmente los déjà vu estos que te asaltan o la intuición de que no iba a servir para nada todos mis esfuerzos. Bueno, que realmente al final no hice muchos porque decidí fiarme de mi intuición femenina o ese mensaje que me escarniaba: solo hice un miniesfuerzo el día de antes y fue el de encontrar un sitio donde guardar todos los diccionarios.
Pero eso, ¡que yo me siento estafada! ¿A ver dónde firmé yo nada? ¿qué pasa con el seguro de viaje? ¿Y con la carta de reclamaciones por si algo no es según lo previsto? La verdad que se lo curraron poco con esto de ir en Alsa, yo no es que tenga nada en contra de esa empresa (miento, realmente tengo mucho, ¡¡muchisimo!!) pero ya que estábamos podían habernos llevado en limusina, en un chochazo, en un descapotable no porque recuerdo que hacía un solazo de esos que derrite hasta el pensamiento. También podrían habernos llevado al mundo de Matrix en una cabina de teléfono, siempre me gustaron esas pelis en las que los detectives marcaban un número de teléfono y la cabina los succionaba, eso si que es caida libre y no el Ave Fénix.
Y aun así, ahora que lo recuerdo Matrix me decepcionó un poco, realmente era igual que sin ser Matrix, también es que le puse mucho empeño al examen pero vamos, el tiempo creo que pasa más rápido por el hecho de que no me dio tiempo a terminar el examen, y vamos, si el profesor pone un examen, lo pone adecuado al tiempo que se estima, por favor cómo iba a poner un examen imposible de hacer ¡¡QUÉ TIPO DE MONSTRUO SERÍA?? pero salvo por el concepto temporal por el resto de cosas bastante chasco. Una decepción vaya, no os lo recomiendo como lugar de vacaciones. Además si al menos me hubiese encontrado el típico puesto de venta de souvenirs del tipo "Una persona que me quiere estuvo en Matrix y me ha traído esta mierda de camiseta" o tazas donde ponga "Yo me tomé la pastilla roja realmente porque soy de izquierdas" o una caja de lacasitos azules y otra de lacasitos rojos.. pero no, la verdad que tienen mal desaprovechado el negocio. Si fuese yo, pondría un par de puestos de atracciones y si eso algún guía turístico porque algún vórtice habrá donde se note que estás en Matrix aparte de que el tiempo pasa más rápido. Vamos, una decepción.

Lo que sí que sé es que yo a Matrix no vuelvo, porque encima para una vez que voy no me avisan, me tiro todo el tiempo haciendo un examen que vamos, no ha servido para nada, voy a Matrix y voy para sufrir, cuando se lo cuente a mis nietos se reirán de mí. Y van y encima no me dejan ni comprarle un llavero de recuerdo a mis amigos, menudo chasco... ALSA, os la estáis jugando.

11 de julio

La vida de la mujer está llena de sorpresas. Un día, sin quererlo ni beberlo te levantas y descubres que tienes dos kilos más que penden de cada teta. Y la gente pensará ¡VAYA qué alegría! sin embargo, como todo en esta vida, nada te lo dan gratis. Este hecho advierte un momento encantador y maravilloso que está a punto de llegar a nuestras vidas como suele acostumbrar todos los meses por la misma fecha menos cuando te vas de viaje (que entonces se espera al viaje) o cuando alien se ha apoderado de tu cuerpo.
Este momento es todo magia: hay magia en el ambiente cada vez que alguien te echa una mala mirada (o una mirada normal), hay magia en el ambiente cada vez que alguien te contradice, hay magia en el ambiente cada vez sobre todo que alguien te dice si es que te va a venir la regla. Y es que sí, yo antes era una mujer que se deprimía y le entraban unos bajones de aquí a lima cada vez que venían esos momentos arduos del mes, pero como los estaba superando y la naturaleza es sabia dijo madre tierra: "Eh, que la tipa esta va superando su pena de todos los meses, pues vamos a hacer que ahora se ponga de mala folla" y sí, así estoy, contando hasta cien cada vez que se acaba la numeración. Lo dicho: magia.
Y luego el tema de los pechotes. Ayer fui a correr para mantener mi cuerpo esbelto al día y pude comprobar el fuerza de la gravedad. Creo que la historia de la manzana y Newton es un eufemismo de lo que en realidad pasó. Realmente fue una mujer en su primer día de ovulación la que, tras despertarse con dos tallas más de sujetador y ponerse a trabajar en sus quehaceres cotidianos, comprobó cómo aquellas ubres de descomunales dimensiones le botaban y colgaban hacia abajo como si estuviese secando jamón. No contenta con ver como la naturaleza la había castigado durante un par de días, decidió ir a correr para comprobar la resistencia de aquel pellejo duro. Efectivamente, no solo descubrió el movimiento que jugaba la gravedad en unos botes que tal dolor producía a su persona, si no que también empezó a diseñar las propiedades del movimiento pendular vertical.
Así que ayer fue magia mientras corría, magia a cada pisada que daba, magia por cada calle, magia en cada persona que veía ese movimiento de los planetas pendulares en mis senos. Magia señores.

Luego está, bajo tal efecto de atracción cual órbita terrestre, aquellos ojos que quedan atraidos aun manteniendo la conversación más interesante. Estos casos pueden desembocar en situaciones como tal:

Pepa:
-¡Hola Pepe! Cuánto tiempo sin verte, ¿qué tal te va la vida?
Pepe:
-Bien, me va [momento de abstracción, los ojos han sido atraídos por la órbita de los pechotes]... me va... me va bien [baba]
-Pues me alegro, yo digo, voy a ver si me da un poco el fresco que con este calor no se puede dejar de sudar.
-...si....si [la mente manceba de Pepe solo puede pensar en los pechotes de Pepa, oye de fondo un ruido zumbante que puede ser Pepa hablando de la economía mundial, el hambre en áfrica, la última compra que hizo, que le han pasado ladillas, etc. Y de momento algo le llama la atención, le están gritando:]
-¡¡¡¡A LOS OJOS, CAPULLO, MÍRAME A LOS OJOS!!!!
Ahí va una relación destrozada por los efectos de la atracción gravitatoria.


Lo dicho: magia.
Y lo mejor de todo no es que me vaya a venir la regla, si hay algo peor que el holocausto Nazi es saber que te va a venir la regla en el mismo fin de semana que te vas a un festival punki: súper saludable.

7 julio

Como hoy no me ha pasado nada divertido, os voy a contar algo que me pasó hace un par de años.
Y es, que no tengo sentimiento en la piel. Ni sentido común ni sentido del ridículo alguno. Ahí que iba yo paseando tranquílamente por la universidad, con chanclas y falda, super divina de la muerte cuando de momento, en mi afán por ganar tiempo en mi vida y andar lo mínimo posible me he dispuesto a cruzar el patio por la zona no asfaltada y así llegar antes a la biblioteca. Parece fácil, lo es, salvo por el pequeño detalle de que hayan regado la hierba hace aproximadamente medio segundo y esté todo como si fuesen arenas movedizas. Yo, llena de buenas intenciones doy el primer paso hacia el césped, piso, me hundo, buceo y asomo la cabeza (realmente y sin exagerar me hundí hasta la rodilla). Y, como he dicho antes que no tengo sentimiento ni sentido común ni ninguna cosa de esas con las que alguien hubiese dicho algo en plan "OSTIAS me hundo" pues yo he metido el otro pie, que también (oh, sorpresa) se ha hundido. Siendo en ese momento la única consciente de todos los estudiantes que habían a mi alrededor de lo que estaba haciendo, seguí caminando y dando pasos así hasta que tres metros más tarde descubrí que la resistencia que ofrecía el barro era mayor a la del aire puro y limpio y entonces: OH DIOS ESTABA NADANDO EN BARRO.
Es en ese momento en el que te das cuenta de que si alguien tuviese una cámara de fotos o vídeo ya serías un movimiento mediático tan grande como la bieliber pija que insulta los gustos de mierda del resto de gente o el gordo del armario de las escobas gran conocido jedai gracias al java.
Pues una vez que me di cuenta de que estaba allí en medio, nadando en fango y con tantos ojos pendientes de mi siguiente jugada, lo que todo el mundo normal habría hecho sería haberse suicidado allí en medio y así todo habría tenido un sentido representativo. No obstante estos fueron mis pensamientos:

¿Y ahora yo que hago? ¿Sigo, no? sí sigo hasta la biblioteca y me limpio con un papelito y sigo estudiando... ¿PERO TU ERES GILIPICHIS O QUÉ? ¿cómo me voy a limpiar con un papelito si tengo más barro en las piernas que el que jamás había visto? ¡pero si las personas que se hacen baños de lodo depurativo me envidiarían! Nada, nada, retrocedo y ya veremos que hago... oh dios mío, cuánta gente está mirando... y yo con lo bien arreglada que iba, solo quería un café...


Así que como buenamente pude retrocedí intentando pisar en donde ya había pisado para que al menos ya pudiese preveer el movimiento hacia lo profundo que mis pies iban a hacer. Una vez pegado un salto hasta tierra firme me di cuenta del desastre de piernas que llevaba y me fui a lavarme a algún aseo poco lleno de gente. En esto que abro una puerta y pongo el pie sobre el inmaculado suelo y ¡ala! zafarrancho de amor de las señoras de la limpieza hacia mí, mi madre y mi familia desde tiempos inmemoriables. Digamos que si hubiese estado intentnando ocultarme del narcotráfico me habrían encontrado demasiado pronto.

Una vez en el aseo descubrí que en mi imaginación todo sonaba muy bonito. Yo llegaba, levantaba un poco la pierna y me la lavaba, el barro desaparecía y de fondo se oía una música celestial mientras que un negro cuatro por cuatro me ayudaba a secarme y me masajeaba la espalda. Pues nada de eso pasó, ni siquiera lo del negro. Para empezar mi elasticidad era mucho menor a la imaginada y para continuar el hueco para lavarse las manos no acogía a mis piernas. En un brote de cólera mezclada con frustración y desasosiego se me ocurrió la idea más grande.
Jamás podría haber pensado que me lavaría los pies tirando de la cadena en la Politécnica de Valencia. Pero míra, así lo hice. Tras diez tiradas de cadena (espero que nadie oyese tirar tantas veces de la cadena o se pensaría que he defecado el arca de Noe con todos los animales en fascículos) conseguí quitarme el barro de mis piernas que ya estaban hasta suaves y todo. Luego me sequé y fui una persona más en un mundo de gente que no tolera los baños de lodo antes de entrar a estudiar en la biblioteca.



Así es la vida, unos estudian y otros se ocupan de que los que estudian se distraigan.

5 julio

Pues iba yo esta mañana tranquilamente dirección al supermercado a comprar helado y gazpacho cuando me he dado cuenta de que se me había olvidado la maldita bolsa. Por suerte he notado el peso en mi espalda y me he dado cuenta de que llevaba la mochila colgando así que me he alegrado al saber que iba a poder ahorrarme tres centimazos que indiscutiblemente marcarían un antes y un después en mi economía. Una vez ya dentro he cogido el helado primero y luego he ido a buscar el gazpacho, algo totalmente lógico y racional, sobre todo viendo que tras cinco minutos dando vueltas no lograba atinar en qué rincón habían colocado la bebida. Creo que deberían dar un mapa como en en los parques de atracciones. Al final he decidido preguntarle a una de las encargadas de allí, a la que más cajas llevaba encima (hoy me sentía tocapelotas).
-¡Hola! ¿podría decirme dónde está el gazpacho o he de ir a coger los ingredientes y me lo hago en mi casa?
-Claro agradable señorita, está al lado de la charcutería.
-Muchas gracias adorable reponedora de alimentos.

Como ven todo muy coloquial hasta que cinco minutos más tarde y tres vueltas al supermercado dadas por cada uno de sus pasillos me he dado cuenta de que no tenía ni la más remota idea de dónde estaba la charcutería.

Finalmente he encontrado el gazpacho en el congelado y una vez cambiado el helado inicial que ahora era batido grumoso me he ido a la cola, he esperado a que la familia gitana hiciese la compra para toda su familia y he puesto la mochila en la zona de los artículos para ir colocando las cosas conforme me lo daban. Por supuesto visto que eran dos artículos y que mi capacidad para sujetar cosas con las manos no es corta del todo, he abierto la mochila con una y he hecho las transacciones con otras. Todo perfecto hasta que he visto la cara de la cajera y de las tres personas que me esperaban en la cola (incluyendo una mujer de 67 años). Vista la desfigurada cara de todos los allí presentes me he puesto roja pensando... ¿qué llevaba yo en la mochila, porque realmente pesaba algo? Bajo la mirada y...


Pues yo resulta que había salido de mi casa con la mochila llena de consoladores y artículos de bondage (todos para regalar, por supuesto) y la había llenado a los topes. Obviamente como esta no es una prática que suela ser común en mí, se me había olvidado y pensaba que en lugar de dildos gigantes de goma llevaba los típicos libros de estudio.

Pero ya está, metí mi gazpacho y mi helado en la mochila como buenamente pude y me fui. En estos momentos me gustaría haber sido más extrovertida para poder haberme desenvuelto con total normalidad:

-Tenga, su recibo.
-Muchas gracias dulce señora.
-Se le ha caido un dildo de descomunales proporciones.
-Ah, cierto, pensaba que era una barra de pan, lo cual me recuerda que se me ha olvidado comprar pan.
-Jaja, claro qué graciosa es usted.
-Sí, es que soy una persona bastante realajada sin ningún tipo de presión.
-Ya lo veo, con tales utensilios a su espalda es normal tener esa sonrisa que usted tiene.


Pero no, sali del supermercado... iba a decir con el rabo entre las piernas pero más bien los llevaba a la espalda.




Me voy a sacarme sangre, espero que sepan destilar porque si no todo lo que van a encontrar será más parecido a la combinación molecular de ron.

2 julio

Cuando los días de mierda se transforman en aún más mierda solo te queda hacer una cosa: actualizar tu blog.
¿Y por qué? por que sí, porque soy una persona sin amigos a los que aburrir. He terminado el día hablando con la persona que menos querría sobre algo que no viene al caso, intento explicarle a una persona a la que las neuronas se le fueron al mismo tiempo que el pelo lo que significa que España es un país de pandereta. El pobre no comprende lo que son las metáforas. Imaginad la situación de tal caso:
- Tus ojos son tan bellos como dos luceros.
- Joder qué grandes son, ¿no? qué miedo.

En fin, tras una discursión que ha durado dos líneas en la que ha demostrado su nivel de abstracción le he respondido con dos puntos [..] no se merece ni la terminación de los tres puntos suspensivos, espero que su capacidad le llegue a darse cuenta de que eso significa un OH DIOS MÍO, CUÁN INÚTIL ERES (seguramente piense que me he ido a cagar y ahora vengo).


¿Que cómo ha empezado mi día de mierda? Mi día de mierda empezó en el momento en el que decidí batirme en duelo con todos los futboleros. Tras siete actualizaciones en facebook y ocho discursiones aquí estoy, más quemada que el cenicero de Kate Moss. Y si no es esto suficiente, a mi lista de cosas mierderas del día entra la fabulosa y maravillosa conversación con mi ex-mejor amigo titulada Oh, no somos amigos, te voy a explicar porqué con el fantástico subtitulo de Cagadas descubiertas por la novia


[esta parte toda muy divertida, queda censurada por motivos de privacidad y moralidad, no iba de nada grave, solo recordaba lo gilipollas que pueden ser algunas personas]

Así que nada, después de debatirme con mucha gente sobre por qué España es un país de pandereta, decirme mi examigo es que mi novia leyó en un mensaje que le estaba enviando a la amiga y se ha enfadado y por eso ya no te hablo, pero no te preocupes es culpa mía, después de ver el precio de los másteres a distancia y de que me haya bebido dos tés seguidos y esté hiperactiva perdida: me voy a correr. Ojalá el verbo fuese el reflectivo, pero no señores, el verano a las ocho de la tarde sigue siendo una época mala para la sexualidad, sobre todo con la espalda tan quemada que se me puede hacer una barbacoa encima.

Espero que su lunes no haya sido tan de mierda (solo un poquito, que es lunes) como el mío.




pd: el chaval mononeuronal sigue insistiendo, realmente es tonto profundo.

28 junio

Hace calor, mucho calor. No importa cómo lo diga o lo que diga: hace calor. Cada gota de sudor recorre cada segundo de mi espalda y de mi cuerpo impregnando mi piel y dejándola como algo húmedo, blando y pringoso. Huelo, siento que huelo y hace calor. En momentos como este mi cabeza se derrite, mi cerebro empieza a desvariar y solo siento que hace calor en un incesante deseo de morir o quedar en coma y transportarme al divertido mundo del polo norte o sur. En su defecto me gustaría convertirme en algo lo suficientemente pequeño y poder caber en el congelador. Hace calor. Es ahora y solo ahora cuando la muerte por congelación no suena tan atroz, sino que, todo el contrario, parece más placentera que una muerte extasiado entre orgasmos y gemidos. Hace calor, hace tanto que hasta la sola idea de follar angustia. Nunca pensé que diría esto pero esas cosas no están hechas para el verano. Follar es un deporte de riesgo con este calor. Creo, bueno, realmente quiero pensar, que todas las muertes esas que anuncian por calor son porque el subidón fue en medio de un buen polvazo. Hace calor.

Dejo esto aquí, ya seguiré otro día cuando haga igual o menos calor (espero que no más). Si no morí el otro día por derretimiento de mis vísceras no moriré hoy por derretimiento de mi superficie.



pd: por cierto, me gusta la gente que te abre conversaciones diciendo "me aburro", sobre todo gente con la que no tienes relación es como:
-Me aburro.
-Ah, espera me pongo mi traje de bufón y te cuento un chiste mientras hago juegos divertidos
-Oh gracias, le has dado sentido a mi vida.

Por favor, pégate un tiro.

26 junio

Acaba de ser la segunda vez que me llaman Gaudiosa. No recuerdo para qué fue la primera pero en esta segunda ocasión me ofrecían un super crédito y me aseguraban de que no era publicidad. En un primer momento había pensado contactar con el número para decirles que lo sentía mucho pero que esa tal Gaudiosa, cuyo nombre estoy segura de que es falso, ninguna madre puede odiar tanto a su hija, les había engañado y les había dado un número de teléfono que no era cierto. Pero luego he pensado: pobres personas, viven con la ilusión de que esa tal Gaudiosa (llamémosla X por desconocer su sexo y nombre real) había confiado en su publicidad engañosa y poco eficiente y les había dado un número real.
Pobres ingenuos. Todo esto me ha hecho pensar en qué será de aquellos destinatarios a los que en mi pura adolescencia y maldad benévola me dedicaba a mandar mensajes a números aleatorios diciendo "estoy embarazada", "el hijo es tuyo" o "una maldición gitana se apiada de ti y no importa lo que hagas, morirás mañana".
También me ha hecho pensar en la cantidad de nombres que parecen falsos pero no, su madre odió a ese crío desde la primera patada.
Yo siempre pensé que si algún día tenía un descendiente lo llamaría con un nombre feo, para que se lamentase de su nombre más que de cualquier cosa que le pudiesen hacer en el mundo. Aunque bueno, estas cosas siempre pueden salir mal y que el crío se suicide pero.... shit happens.

Otra cosa interesante que me ha pasado en estas siete horas que llevo despierta es que he descubierto las mafias de las señoras en el banco. He ido a la CAM que ahora es Sabadell y ponen publicidad de famosos que se hundieron en la mierda y luego resurgieron (como la CAM que ahora es Sabadell) y he pensado, oye, ¿cómo contratan a esta gente para que les anuncie? Me imagino la situación:
-Necesitamos a gente que lo era todo y luego fue mierda, ¿tú has tenido un momento mierda? Venga, eres la cantante de Presuntos Implicados, eres fea y nadie te termina de conocer, no puedes decir que no, además igual si te ven hasta te recuerdan y te escuchan.
-Sí, es verdad fui mierda, me apunto a decir que fui mierda.

Ridículo.

Pues yo llego, me encuentro a más gente que en el primer día de rebajas de un centro comercial. Parecía Vietnam, gente por el suelo, por las sillas, gritando, niños llorando, otros intentando ligar... y ahí entro yo, con cara de miedo, de miedo por ver cuando saldré si dentro de una hora o de un siglo. Cojo número, porque ahora se coge número como en las carnicerías y me veo que me quedan veinte números por delante. Muerte, me uno al Vietnam.
Al rato vienen unos chavales muy dispuestos, cogen número, se plantean formar una familia allí debido a los diez años de espera antes de que les toque y se sientan. Una señora que había antes que yo ve que otra deja un número en una mesa y se marcha, como ve que el suyo va más adelantado no dice nada, pero les avisa a aquellos chavales de que cojan aquel. No os voy a mentir, me jodió, a aquella señora no la voy a volver en la vida, ella no me va a volver a ver a mí, pero entre dárselo a aquellos pimpines o dármelo a mí (persona decente donde las haya) pues podía habérmelo dado a mí. Intento ocultar mi cara de conscernación, por lo menos me quedan ocho años de espera antes de poder salir de ese banco.
Al poco otra señora más adelantada que esta anterior de la que he hablado se levanta y se acerca a mí con sigilo y pausa y me mete un papel enrollado en mi mano, así como quien vende costo. En un principio digo, joder era cierto eso de que regalan droga, pero luego he desenvuelto el papel y he visto que era un número diez anteriores al mío. La mujer, muy indignada con la actuación de la otra y con su buena fe heredada de Robin de los Bosques, se cogió dos números, uno para ella y otro para repartir el bien entre la gente que lo necesitase.
A mí me ha venido bien, he salido al cabo de dos horas. He desperdiciado dos horas de mi vida en lo que podría haber hecho actualizando la cartilla... soy feliz.

24 de Junio por la mañana

¿Dónde está el cargador del móvil cuando se lo necesita? Realmente estas cosas no son para contarlas en un word sino que son para twitearlas. Me conformaré, después de visitar tres veces el aseo y dos el frigorífico no he querido volver a indagar por la casa sobre el paradero de ese chisme. Realmente ayer la peor decisión que tomé no fue si seguir con el ron o darme al vodka, ni tampoco si sería buena idea darle aquel puñado de tracas a unos guiris de Nueva Zelanda que aplaudían a cada petardo como si fuesen niños (cuánta ingenuidad y gracia que tienen los Erasmus, bendita beca). Pues no, fue el puto bocadillo de magra que me tomé para desayunar. Niños, podréis estar bebiendo toda la noche si queréis que como mucho podéis disfrutar de una hermosa resaca que, según la edad y el brío que le hayas dado al cuerpo te puede durar desde una mañana a tres días, pero jamás te tomes un bocadillo entero de magra con tortilla para desayunar. Realmente he temido por mi vida, cada vez que me ponía erecta en el water notaba como mi hígado, mis pulmones, todo mi intestino delgado y grueso etcétera, se escapaba ano abajo.
La verdad tiene bastante gracia empezar hoy un blog, hoy, el día en el que tras mi octava incursión en el baño cada vez veo más cerca la muerte. El mi momento de reposo, dolor e incomprensión mirando al infinito y sin que mi gato siquiera se digne a sentarse al lado mio sobre el videt (prueba oficial de que voy a morir) solo puedo acordarme de la tipa aquella que murió ahogada en su vómito mientras excretaba. Yo siempre pensé que moriría en medio de una orgía por sobredosis de hormonación o falta de riego. Triste. Voy a ver si duermo algo, espero que los retortijones no sean lo que me despierte esta vez.
 

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