Hace calor, mucho calor. No importa cómo lo diga o lo que diga: hace calor. Cada gota de sudor recorre cada segundo de mi espalda y de mi cuerpo impregnando mi piel y dejándola como algo húmedo, blando y pringoso. Huelo, siento que huelo y hace calor. En momentos como este mi cabeza se derrite, mi cerebro empieza a desvariar y solo siento que hace calor en un incesante deseo de morir o quedar en coma y transportarme al divertido mundo del polo norte o sur. En su defecto me gustaría convertirme en algo lo suficientemente pequeño y poder caber en el congelador. Hace calor. Es ahora y solo ahora cuando la muerte por congelación no suena tan atroz, sino que, todo el contrario, parece más placentera que una muerte extasiado entre orgasmos y gemidos. Hace calor, hace tanto que hasta la sola idea de follar angustia. Nunca pensé que diría esto pero esas cosas no están hechas para el verano. Follar es un deporte de riesgo con este calor. Creo, bueno, realmente quiero pensar, que todas las muertes esas que anuncian por calor son porque el subidón fue en medio de un buen polvazo. Hace calor.
Dejo esto aquí, ya seguiré otro día cuando haga igual o menos calor (espero que no más). Si no morí el otro día por derretimiento de mis vísceras no moriré hoy por derretimiento de mi superficie.
pd: por cierto, me gusta la gente que te abre conversaciones diciendo "me aburro", sobre todo gente con la que no tienes relación es como:
-Me aburro.
-Ah, espera me pongo mi traje de bufón y te cuento un chiste mientras hago juegos divertidos
-Oh gracias, le has dado sentido a mi vida.
Por favor, pégate un tiro.
0 comentarios:
Publicar un comentario