Como hoy no me ha pasado nada divertido, os voy a contar algo que me pasó hace un par de años.
Y es, que no tengo sentimiento en la piel. Ni sentido común ni sentido del ridículo alguno. Ahí que iba yo paseando tranquílamente por la universidad, con chanclas y falda, super divina de la muerte cuando de momento, en mi afán por ganar tiempo en mi vida y andar lo mínimo posible me he dispuesto a cruzar el patio por la zona no asfaltada y así llegar antes a la biblioteca. Parece fácil, lo es, salvo por el pequeño detalle de que hayan regado la hierba hace aproximadamente medio segundo y esté todo como si fuesen arenas movedizas. Yo, llena de buenas intenciones doy el primer paso hacia el césped, piso, me hundo, buceo y asomo la cabeza (realmente y sin exagerar me hundí hasta la rodilla). Y, como he dicho antes que no tengo sentimiento ni sentido común ni ninguna cosa de esas con las que alguien hubiese dicho algo en plan "OSTIAS me hundo" pues yo he metido el otro pie, que también (oh, sorpresa) se ha hundido. Siendo en ese momento la única consciente de todos los estudiantes que habían a mi alrededor de lo que estaba haciendo, seguí caminando y dando pasos así hasta que tres metros más tarde descubrí que la resistencia que ofrecía el barro era mayor a la del aire puro y limpio y entonces: OH DIOS ESTABA NADANDO EN BARRO.
Es en ese momento en el que te das cuenta de que si alguien tuviese una cámara de fotos o vídeo ya serías un movimiento mediático tan grande como la bieliber pija que insulta los gustos de mierda del resto de gente o el gordo del armario de las escobas gran conocido jedai gracias al java.
Pues una vez que me di cuenta de que estaba allí en medio, nadando en fango y con tantos ojos pendientes de mi siguiente jugada, lo que todo el mundo normal habría hecho sería haberse suicidado allí en medio y así todo habría tenido un sentido representativo. No obstante estos fueron mis pensamientos:
¿Y ahora yo que hago? ¿Sigo, no? sí sigo hasta la biblioteca y me limpio con un papelito y sigo estudiando... ¿PERO TU ERES GILIPICHIS O QUÉ? ¿cómo me voy a limpiar con un papelito si tengo más barro en las piernas que el que jamás había visto? ¡pero si las personas que se hacen baños de lodo depurativo me envidiarían! Nada, nada, retrocedo y ya veremos que hago... oh dios mío, cuánta gente está mirando... y yo con lo bien arreglada que iba, solo quería un café...
Así que como buenamente pude retrocedí intentando pisar en donde ya había pisado para que al menos ya pudiese preveer el movimiento hacia lo profundo que mis pies iban a hacer. Una vez pegado un salto hasta tierra firme me di cuenta del desastre de piernas que llevaba y me fui a lavarme a algún aseo poco lleno de gente. En esto que abro una puerta y pongo el pie sobre el inmaculado suelo y ¡ala! zafarrancho de amor de las señoras de la limpieza hacia mí, mi madre y mi familia desde tiempos inmemoriables. Digamos que si hubiese estado intentnando ocultarme del narcotráfico me habrían encontrado demasiado pronto.
Una vez en el aseo descubrí que en mi imaginación todo sonaba muy bonito. Yo llegaba, levantaba un poco la pierna y me la lavaba, el barro desaparecía y de fondo se oía una música celestial mientras que un negro cuatro por cuatro me ayudaba a secarme y me masajeaba la espalda. Pues nada de eso pasó, ni siquiera lo del negro. Para empezar mi elasticidad era mucho menor a la imaginada y para continuar el hueco para lavarse las manos no acogía a mis piernas. En un brote de cólera mezclada con frustración y desasosiego se me ocurrió la idea más grande.
Jamás podría haber pensado que me lavaría los pies tirando de la cadena en la Politécnica de Valencia. Pero míra, así lo hice. Tras diez tiradas de cadena (espero que nadie oyese tirar tantas veces de la cadena o se pensaría que he defecado el arca de Noe con todos los animales en fascículos) conseguí quitarme el barro de mis piernas que ya estaban hasta suaves y todo. Luego me sequé y fui una persona más en un mundo de gente que no tolera los baños de lodo antes de entrar a estudiar en la biblioteca.
Así es la vida, unos estudian y otros se ocupan de que los que estudian se distraigan.
0 comentarios:
Publicar un comentario