La vida de la mujer está llena de sorpresas. Un día, sin quererlo ni beberlo te levantas y descubres que tienes dos kilos más que penden de cada teta. Y la gente pensará ¡VAYA qué alegría! sin embargo, como todo en esta vida, nada te lo dan gratis. Este hecho advierte un momento encantador y maravilloso que está a punto de llegar a nuestras vidas como suele acostumbrar todos los meses por la misma fecha menos cuando te vas de viaje (que entonces se espera al viaje) o cuando alien se ha apoderado de tu cuerpo.
Este momento es todo magia: hay magia en el ambiente cada vez que alguien te echa una mala mirada (o una mirada normal), hay magia en el ambiente cada vez que alguien te contradice, hay magia en el ambiente cada vez sobre todo que alguien te dice si es que te va a venir la regla. Y es que sí, yo antes era una mujer que se deprimía y le entraban unos bajones de aquí a lima cada vez que venían esos momentos arduos del mes, pero como los estaba superando y la naturaleza es sabia dijo madre tierra: "Eh, que la tipa esta va superando su pena de todos los meses, pues vamos a hacer que ahora se ponga de mala folla" y sí, así estoy, contando hasta cien cada vez que se acaba la numeración. Lo dicho: magia.
Y luego el tema de los pechotes. Ayer fui a correr para mantener mi cuerpo esbelto al día y pude comprobar el fuerza de la gravedad. Creo que la historia de la manzana y Newton es un eufemismo de lo que en realidad pasó. Realmente fue una mujer en su primer día de ovulación la que, tras despertarse con dos tallas más de sujetador y ponerse a trabajar en sus quehaceres cotidianos, comprobó cómo aquellas ubres de descomunales dimensiones le botaban y colgaban hacia abajo como si estuviese secando jamón. No contenta con ver como la naturaleza la había castigado durante un par de días, decidió ir a correr para comprobar la resistencia de aquel pellejo duro. Efectivamente, no solo descubrió el movimiento que jugaba la gravedad en unos botes que tal dolor producía a su persona, si no que también empezó a diseñar las propiedades del movimiento pendular vertical.
Así que ayer fue magia mientras corría, magia a cada pisada que daba, magia por cada calle, magia en cada persona que veía ese movimiento de los planetas pendulares en mis senos. Magia señores.
Luego está, bajo tal efecto de atracción cual órbita terrestre, aquellos ojos que quedan atraidos aun manteniendo la conversación más interesante. Estos casos pueden desembocar en situaciones como tal:
Pepa:
-¡Hola Pepe! Cuánto tiempo sin verte, ¿qué tal te va la vida?
Pepe:
-Bien, me va [momento de abstracción, los ojos han sido atraídos por la órbita de los pechotes]... me va... me va bien [baba]
-Pues me alegro, yo digo, voy a ver si me da un poco el fresco que con este calor no se puede dejar de sudar.
-...si....si [la mente manceba de Pepe solo puede pensar en los pechotes de Pepa, oye de fondo un ruido zumbante que puede ser Pepa hablando de la economía mundial, el hambre en áfrica, la última compra que hizo, que le han pasado ladillas, etc. Y de momento algo le llama la atención, le están gritando:]
-¡¡¡¡A LOS OJOS, CAPULLO, MÍRAME A LOS OJOS!!!!
Ahí va una relación destrozada por los efectos de la atracción gravitatoria.
Lo dicho: magia.
Y lo mejor de todo no es que me vaya a venir la regla, si hay algo peor que el holocausto Nazi es saber que te va a venir la regla en el mismo fin de semana que te vas a un festival punki: súper saludable.
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