Hace calor, mucho calor. No importa cómo lo diga o lo que diga: hace calor. Cada gota de sudor recorre cada segundo de mi espalda y de mi cuerpo impregnando mi piel y dejándola como algo húmedo, blando y pringoso. Huelo, siento que huelo y hace calor. En momentos como este mi cabeza se derrite, mi cerebro empieza a desvariar y solo siento que hace calor en un incesante deseo de morir o quedar en coma y transportarme al divertido mundo del polo norte o sur. En su defecto me gustaría convertirme en algo lo suficientemente pequeño y poder caber en el congelador. Hace calor. Es ahora y solo ahora cuando la muerte por congelación no suena tan atroz, sino que, todo el contrario, parece más placentera que una muerte extasiado entre orgasmos y gemidos. Hace calor, hace tanto que hasta la sola idea de follar angustia. Nunca pensé que diría esto pero esas cosas no están hechas para el verano. Follar es un deporte de riesgo con este calor. Creo, bueno, realmente quiero pensar, que todas las muertes esas que anuncian por calor son porque el subidón fue en medio de un buen polvazo. Hace calor.
Dejo esto aquí, ya seguiré otro día cuando haga igual o menos calor (espero que no más). Si no morí el otro día por derretimiento de mis vísceras no moriré hoy por derretimiento de mi superficie.
pd: por cierto, me gusta la gente que te abre conversaciones diciendo "me aburro", sobre todo gente con la que no tienes relación es como:
-Me aburro.
-Ah, espera me pongo mi traje de bufón y te cuento un chiste mientras hago juegos divertidos
-Oh gracias, le has dado sentido a mi vida.
Por favor, pégate un tiro.
skip to main |
skip to sidebar
26 junio
Acaba de ser la segunda vez que me llaman Gaudiosa. No recuerdo para qué fue la primera pero en esta segunda ocasión me ofrecían un super crédito y me aseguraban de que no era publicidad. En un primer momento había pensado contactar con el número para decirles que lo sentía mucho pero que esa tal Gaudiosa, cuyo nombre estoy segura de que es falso, ninguna madre puede odiar tanto a su hija, les había engañado y les había dado un número de teléfono que no era cierto. Pero luego he pensado: pobres personas, viven con la ilusión de que esa tal Gaudiosa (llamémosla X por desconocer su sexo y nombre real) había confiado en su publicidad engañosa y poco eficiente y les había dado un número real.
Pobres ingenuos. Todo esto me ha hecho pensar en qué será de aquellos destinatarios a los que en mi pura adolescencia y maldad benévola me dedicaba a mandar mensajes a números aleatorios diciendo "estoy embarazada", "el hijo es tuyo" o "una maldición gitana se apiada de ti y no importa lo que hagas, morirás mañana".
También me ha hecho pensar en la cantidad de nombres que parecen falsos pero no, su madre odió a ese crío desde la primera patada.
Yo siempre pensé que si algún día tenía un descendiente lo llamaría con un nombre feo, para que se lamentase de su nombre más que de cualquier cosa que le pudiesen hacer en el mundo. Aunque bueno, estas cosas siempre pueden salir mal y que el crío se suicide pero.... shit happens.
Otra cosa interesante que me ha pasado en estas siete horas que llevo despierta es que he descubierto las mafias de las señoras en el banco. He ido a la CAM que ahora es Sabadell y ponen publicidad de famosos que se hundieron en la mierda y luego resurgieron (como la CAM que ahora es Sabadell) y he pensado, oye, ¿cómo contratan a esta gente para que les anuncie? Me imagino la situación:
-Necesitamos a gente que lo era todo y luego fue mierda, ¿tú has tenido un momento mierda? Venga, eres la cantante de Presuntos Implicados, eres fea y nadie te termina de conocer, no puedes decir que no, además igual si te ven hasta te recuerdan y te escuchan.
-Sí, es verdad fui mierda, me apunto a decir que fui mierda.
Ridículo.
Pues yo llego, me encuentro a más gente que en el primer día de rebajas de un centro comercial. Parecía Vietnam, gente por el suelo, por las sillas, gritando, niños llorando, otros intentando ligar... y ahí entro yo, con cara de miedo, de miedo por ver cuando saldré si dentro de una hora o de un siglo. Cojo número, porque ahora se coge número como en las carnicerías y me veo que me quedan veinte números por delante. Muerte, me uno al Vietnam.
Al rato vienen unos chavales muy dispuestos, cogen número, se plantean formar una familia allí debido a los diez años de espera antes de que les toque y se sientan. Una señora que había antes que yo ve que otra deja un número en una mesa y se marcha, como ve que el suyo va más adelantado no dice nada, pero les avisa a aquellos chavales de que cojan aquel. No os voy a mentir, me jodió, a aquella señora no la voy a volver en la vida, ella no me va a volver a ver a mí, pero entre dárselo a aquellos pimpines o dármelo a mí (persona decente donde las haya) pues podía habérmelo dado a mí. Intento ocultar mi cara de conscernación, por lo menos me quedan ocho años de espera antes de poder salir de ese banco.
Al poco otra señora más adelantada que esta anterior de la que he hablado se levanta y se acerca a mí con sigilo y pausa y me mete un papel enrollado en mi mano, así como quien vende costo. En un principio digo, joder era cierto eso de que regalan droga, pero luego he desenvuelto el papel y he visto que era un número diez anteriores al mío. La mujer, muy indignada con la actuación de la otra y con su buena fe heredada de Robin de los Bosques, se cogió dos números, uno para ella y otro para repartir el bien entre la gente que lo necesitase.
A mí me ha venido bien, he salido al cabo de dos horas. He desperdiciado dos horas de mi vida en lo que podría haber hecho actualizando la cartilla... soy feliz.
Pobres ingenuos. Todo esto me ha hecho pensar en qué será de aquellos destinatarios a los que en mi pura adolescencia y maldad benévola me dedicaba a mandar mensajes a números aleatorios diciendo "estoy embarazada", "el hijo es tuyo" o "una maldición gitana se apiada de ti y no importa lo que hagas, morirás mañana".
También me ha hecho pensar en la cantidad de nombres que parecen falsos pero no, su madre odió a ese crío desde la primera patada.
Yo siempre pensé que si algún día tenía un descendiente lo llamaría con un nombre feo, para que se lamentase de su nombre más que de cualquier cosa que le pudiesen hacer en el mundo. Aunque bueno, estas cosas siempre pueden salir mal y que el crío se suicide pero.... shit happens.
Otra cosa interesante que me ha pasado en estas siete horas que llevo despierta es que he descubierto las mafias de las señoras en el banco. He ido a la CAM que ahora es Sabadell y ponen publicidad de famosos que se hundieron en la mierda y luego resurgieron (como la CAM que ahora es Sabadell) y he pensado, oye, ¿cómo contratan a esta gente para que les anuncie? Me imagino la situación:
-Necesitamos a gente que lo era todo y luego fue mierda, ¿tú has tenido un momento mierda? Venga, eres la cantante de Presuntos Implicados, eres fea y nadie te termina de conocer, no puedes decir que no, además igual si te ven hasta te recuerdan y te escuchan.
-Sí, es verdad fui mierda, me apunto a decir que fui mierda.
Ridículo.
Pues yo llego, me encuentro a más gente que en el primer día de rebajas de un centro comercial. Parecía Vietnam, gente por el suelo, por las sillas, gritando, niños llorando, otros intentando ligar... y ahí entro yo, con cara de miedo, de miedo por ver cuando saldré si dentro de una hora o de un siglo. Cojo número, porque ahora se coge número como en las carnicerías y me veo que me quedan veinte números por delante. Muerte, me uno al Vietnam.
Al rato vienen unos chavales muy dispuestos, cogen número, se plantean formar una familia allí debido a los diez años de espera antes de que les toque y se sientan. Una señora que había antes que yo ve que otra deja un número en una mesa y se marcha, como ve que el suyo va más adelantado no dice nada, pero les avisa a aquellos chavales de que cojan aquel. No os voy a mentir, me jodió, a aquella señora no la voy a volver en la vida, ella no me va a volver a ver a mí, pero entre dárselo a aquellos pimpines o dármelo a mí (persona decente donde las haya) pues podía habérmelo dado a mí. Intento ocultar mi cara de conscernación, por lo menos me quedan ocho años de espera antes de poder salir de ese banco.
Al poco otra señora más adelantada que esta anterior de la que he hablado se levanta y se acerca a mí con sigilo y pausa y me mete un papel enrollado en mi mano, así como quien vende costo. En un principio digo, joder era cierto eso de que regalan droga, pero luego he desenvuelto el papel y he visto que era un número diez anteriores al mío. La mujer, muy indignada con la actuación de la otra y con su buena fe heredada de Robin de los Bosques, se cogió dos números, uno para ella y otro para repartir el bien entre la gente que lo necesitase.
A mí me ha venido bien, he salido al cabo de dos horas. He desperdiciado dos horas de mi vida en lo que podría haber hecho actualizando la cartilla... soy feliz.
24 de Junio por la mañana
¿Dónde está el cargador del móvil cuando se lo necesita? Realmente estas cosas no son para contarlas en un word sino que son para twitearlas. Me conformaré, después de visitar tres veces el aseo y dos el frigorífico no he querido volver a indagar por la casa sobre el paradero de ese chisme.
Realmente ayer la peor decisión que tomé no fue si seguir con el ron o darme al vodka, ni tampoco si sería buena idea darle aquel puñado de tracas a unos guiris de Nueva Zelanda que aplaudían a cada petardo como si fuesen niños (cuánta ingenuidad y gracia que tienen los Erasmus, bendita beca). Pues no, fue el puto bocadillo de magra que me tomé para desayunar. Niños, podréis estar bebiendo toda la noche si queréis que como mucho podéis disfrutar de una hermosa resaca que, según la edad y el brío que le hayas dado al cuerpo te puede durar desde una mañana a tres días, pero jamás te tomes un bocadillo entero de magra con tortilla para desayunar. Realmente he temido por mi vida, cada vez que me ponía erecta en el water notaba como mi hígado, mis pulmones, todo mi intestino delgado y grueso etcétera, se escapaba ano abajo.
La verdad tiene bastante gracia empezar hoy un blog, hoy, el día en el que tras mi octava incursión en el baño cada vez veo más cerca la muerte. El mi momento de reposo, dolor e incomprensión mirando al infinito y sin que mi gato siquiera se digne a sentarse al lado mio sobre el videt (prueba oficial de que voy a morir) solo puedo acordarme de la tipa aquella que murió ahogada en su vómito mientras excretaba. Yo siempre pensé que moriría en medio de una orgía por sobredosis de hormonación o falta de riego. Triste. Voy a ver si duermo algo, espero que los retortijones no sean lo que me despierte esta vez.
La verdad tiene bastante gracia empezar hoy un blog, hoy, el día en el que tras mi octava incursión en el baño cada vez veo más cerca la muerte. El mi momento de reposo, dolor e incomprensión mirando al infinito y sin que mi gato siquiera se digne a sentarse al lado mio sobre el videt (prueba oficial de que voy a morir) solo puedo acordarme de la tipa aquella que murió ahogada en su vómito mientras excretaba. Yo siempre pensé que moriría en medio de una orgía por sobredosis de hormonación o falta de riego. Triste. Voy a ver si duermo algo, espero que los retortijones no sean lo que me despierte esta vez.