No, no me he muerto. Realmente he
estado de vacaciones como todo ser humano en estas épocas y
trabajando como no todo ser humano hace en estas épocas. Poco
tiempo, una vida ajetreada, llena de emociones, miedos intrigas,
fricción, frunción... He estado de vacaciones y obviamente,
teniendo en cuenta el carrusel de vida que llevo y la de aventuras
que le pasan a esta cabeza loca me han pasado cosas bastante
trepidantes. Por suerte o por desgracia (suerte para vosotros que no
tendréis que morir leyendo, desgracia para mí porque soy demasiado
entusiasta) ha pasado demasiado tiempo de todas ellas: demasiado para
que me pasen muchas cosas, demasiado para olvidarme de todas. Y es
que la vida se trata de disfrutar y de vivir y no de apuntar cual
maníaco obsesivo cada instante de segundo lo que nos pasa en una
libreta con olor a vodka derramado, no: hay algo más. Eso, y que no
llevaba libreta donde apuntar, francamente.
Así que nada, hoy me vuelvo a dirigir
a vosotros, lectores invisibles y casi nulos cuya presencia es
comparable con las aportaciones de Dios sobre la faz de la tierra,
para hablaros de algo bastante curioso: las compras mínimas en los
supermercados.
Hoy he ido al el Infimober a comprar
algunas cosas que no tenía en casa y eran de extrema necesidad:
- cerveza
- mejillones (porque siempre tienes que tener algo de picoteo y qué mejor aperitivo que no uno con el que puedas bromear con tus amigos diciendoles “cómete mi mejillón”, también se valen berberechos y ostras pero debido a que no me limpio el culo con billetacos he decidido unirme al molusco del pueblo, el rey de los convites del vulgo).
- Condones
Véaseme allí, esperando tras una
mujer mayor y muy santa (¿por qué siempre me tocará detrás de
señoras de más de cincuenta años cuando compro preservativos en
los supermercados?) y dejo en un principio los dos litros de cerveza,
luego los mejillones y finalmente, con cara de pervertida lasciva
queriendo traficar con algo; los condones ahí bien colocaditos. La
señora de la caja, gélida y pétrea pasa todo sin inmutarse y con
la única pregunta de si quiero una bolsa a la cual le respondo que
no, que me lo llevo puesto.
Yendo para casa me pongo a pensar en la
de historias que haría yo con un paquete de mejillones, dos cervezas
y condones, las cervezas y los condones tienen su lógica, pero nadie
en el sano juicio de querer pasar una noche de placer se pone a
comerse tres (ni siquiera una) latas de mejillones en escabeche (sí,
lo sé, a mí también me parece súper erótico ver a la persona con
la que te piensas acostar con su puntillo dejando caer el líquido
naranjoso de los mejillones y pringándose los dedos con esa
sustancia que parece que sea con la que rellenan los subrayadores).
–Cariño te has dejado algo ahí...
–señalas con el dedo preocupada a la barbilla que, reluciente y
resplandeciente a la luz de las velas, no sabes si le ha dado un
derrame y está babeando y hay que llevarlo al hospital o si
realmente lo que le chorrea es el caldillo del mejillón (y no
exactamente del tuyo).
Entonces ante tal anotación, la peor
que te pueden hacer en una velada pre-coito, si te la hacen a ti,
decides si:
- limpiarte en una servilleta, la cual dejarás inutilizada para el resto de la eternidad si es de tela o si es de papel necesitarás quinientas (ya sin hablar si es de papel de bar que son impermeables).
- Pensar ingenuamente que es poco lo que tienes y pasarte la lengua para chupar el caldo del mejillón. Con lo cual, torpemente descubres que te ha llegado más abajo de lo que pensabas y sacas la lengua como si tuvieses algún tipo de retraso (ahora ya no follas seguro).
- Limpiarte con la mano cual hombre de las cavernas, descubriendo que eso resbala más de lo esperado porque ese puto mejillón había absorbido todo el escabeche del mundo y haciendo uso literal de la expresión: “dar la mano y coger el brazo”.
Y ya si no hablamos del perfumado aroma
a escabeche, digna de chanel.
Cita 100% espectacular.
Y ya retomando el tema de las cajeras
que ni se inmutan al ver tales compras pequeñas, me he puesto a
pensar en la de otras compras más extrañas que la tuya que habrá
visto. He pensado en una lista, algunas de ellas que fueron
adquiridas por mí:
- anticongelante y cocacola
- quesitos y preservativos
- bolsas de plástico, tijeras y cinta aislante
- cuajada y cleenex
- vino, vodka, tekila y galletas de dinosaurios
- largo etc.
Y ya, si añadimos 2 cajas de 24 preservativos a la lista obtendremos el pensamiento de la cajera de:
esta persona no folla ni pagando.
En conclusión he de decir, que si la
cajera no se ha asustado con mi combinación de velada perfecta,
cosas peores habrá visto.
2 comentarios:
Yo he llegado a comprar tan solo condones y un par de latas de cebolla frita. Cosas que se necesitan en un momento dado :-)
sí, son cosas que se necesitan en un momento dado pero no caes en lo extraña que esa compra puede resultar por separado xD
gracias por el comentario :)
Publicar un comentario