17 de abril

Llevo muchos días sin pasarme por aquí, me he dado cuenta de que hace hasta meses. ¿Pues sabéis qué? Me la suda, hubo un tiempo en el que pensé apuntarme las cosas para luego escribirlas así y todos compartir unas risas muy agradables. Luego conocí a personas de carne y hueso.

Pues resulta que en mis vaivenes de la vida descubrí las subrazas humanas que existen. La verdad es que es algo muy llamativo, toda la vida defendiendo la homogeneidad de las masas y luego resulta que realmente da igual que seas negro, blanco o amarillo (¡maldita cirrosis!), todo lo contrario, lo que de verdad importa es que te guste llevar flequillazo, que te vaya lo de cortarte las venas (yo soy más de follar) o que a pesar de rehuir toda tu infancia de que te llamasen cuatro-ojos ahora has decidido quitarte las lentillas voluntariamente y ponerte las gafasplasta (el nivel superior a esto es llevar lentillas y gafas de plástico sin lente, queda muy osea).

Digamos que hay muchas razas y no entraré en detalles porque ya se ha escrito mucha mierda sobre todo eso. Sin embargo a mí me llamó la atención la raza no tan popular llamada bohemios. Podríamos decir que los bohemios son una subclase a caballo entre lo hipster y lo indie mezclado con un poco de frikismo y, sobre todo mucha tontuna y mano de la wikipedia. Básicamente es como si la tonta de tu clase que se decidió hacer hipster para así tener una belleza follable con esas gafas y esas camisas que solo sientan bien si no tienes ni curvas ni tetas se tira de manera tántrica al rarito que no lo aceptan ni los frikis para llevar los papeles de los goblins cuando juegan a dragones y mazmorras y se queda embarazada. Sí, es un concepto bastante retorcido. Bien, este engendro del mal durante toda su vida, en lugar de llevarse el movil para tuitear mientras hacía de vientre, se llevaba la wikipedia o los libros de Cohelo. Y así nació el bohemio.

Realmente todo esto es una gilipollez. Yo aquí he venido a hablar de mi libro de que me he dado cuenta de que hay dos tipos de bohemios: los bohemios que nacieron así y los bohemios de pastel.
Los bohemios de verdad son personas que la naturaleza y esa combinación maligna los han hecho así. Les gusta escribir, presentarse a concursos, escuchar/leer/hablar entre ellos sobre cosas nuevas  que han descubierto, pasear contemplando la naturaleza para inspirarse y siempre tienen alguna obsesión (a mí me van los gatos). Son excéntricos a la par que retraidos, y de normal no suelen ser el centro de ninguna conversación salvo que se hable de algo raro y chungo.
Los bohemios de pastel, sin embargo, son iguales salvo por la gran excepción de que lo hacen para conseguir el clamor de las féminas. No existen bohemias de pastel, suelen entrar dentro de la categoría de los hipsters. Los bohemios de pastel suelen tener a muchas chicas detrás de ellos porque sobre todo su vida se basa en anunciarse más que la coca-cola y de una manera más emotiva que los mismos anuncios de la coca-cola.

¿Cómo distinguiremos a un bohemio de verdad de un bohemio de pastel?
Los bohemios de pastel te harán saber en seguida que son bohemios (a las chicas, de los chicos pasarán). Te dirán que han escrito un libro (te lo ofrecerán y así podrán tener excusa para conversaciones en días posteriores) y SÍ te preguntarán constantemente sobre si te ha gustado. Ya que su mayor táctica será meterse en tus bragas dirán que le dan a todos los palos para que así la chica quede impresionada por alguna de ellas y así poder invitarla a ver/escuchar/acudir a algún centro donde se hagan estas cosas. Suelen acordarse de las féminas siempre ya que su imagen de bohemio es básicamente para impresionar a estos seres.
La herramienta estrella del bohemio es su obra: bien sea musical o escrita.
Los bohemios de mentira básicamente se definen porque se la sudan todo completamente y de normal no se enterarán de que si eres chico o chica porque estarán en su mundo. Hablarán con personas en general, no solo con chicas y solo te enseñarán sus obras (si es que tienen algo acabado o a medio hacer) si se lo pides tú. En el caso de que te lo enseñen no hace falta que te esfuerces o esmeres en hacer una tesis doctoral sobre ellas porque se la sudará. Suelen tener conversaciones normales y te dejan participar en la charla, si están más de diez minutos sin hablar es porque seguramente estén pensando en sus cosas así que evitad los parones de conversación durante mucho rato. No suelen acordarse de nadie al que han conocido a no ser que les haya despertado especial curiosidad, en ese caso lo definirán como "tu amigo el que..." olvídate de que se acuerden del nombre, puede que con suerte le den otro que empiece con la misma inicial.

¿Cuál es el elemento básico diferenciador de las dos subrazas?
El sexo. Un bohemio de verdad es bohemio de verdad porque guarda demasiada hormona en su interior. Esta hormona le despierta muchas locuras que en el mejor de los casos puede desembocar en una nueva composición aparte de un buen pajote. Un bohemio de pastel es un chico normal pero con una buena táctica.
La diferencia básica es que si te tiras al bohemio de pastel el chico se comportará como otro cerdo que consiguió meterse en tus bragas. Si te follas al bohemio de verdad te lo agradecerá mil veces y se le quitarán todas las tonterías, puede que hasta durante un tiempo se consiga comportar como una persona normal y sociable. Puede que incluso deje de leer cosas raras durante un tiempo y se dedique a tomarse unas cervezas con los amigos en lugar de componer o escribir mierda.



Moraleja: follad, humanos, follad.

21 de noviembre

Ayer descubrí una cosa muy importante: hay vida fuera del alcance wifi. Resulta que Internet me iba muy lento, iba a llamar a la compañía pero mi psicóloga me ha dicho que no vuelva a llamar, al menos no hasta que no borre de mi mente el trauma creado por la canción de Macaco.
Pues después de dos ataques de histeria y un amago de infarto y desespero decidí salir de mi habitación, no sin antes hacerme una mochila con el material indispiensable por si aparecía el wifi: el móvil, el cargador y un trozo de papel de aluminio por si así alcanzaba mejor la señal. También incluí una botella de bebida isotónica por si acaso la energía gastada en esta gran hazaña era descomunal, un bocadillo de chope (sí, guardo chope en mi armario, nunca se sabe cuándo puedes descubrir que tu madre se ha convertido en un zombi y decidir atrincherarte en tu habitación) y una muda de repuesto, ¡ah! sí, también protector solar, sé que estamos a finales de otoño (o eso dicen) pero el blanco impoluto espectral, bronceado de flexo debido a mis horas de estudio e incansable vicio al ordenador pueden pasar factura si se diese el caso de que debiera salir a la calle.
(Algún día me haré con uno de estos  )

Bien, abrí la puerta de mi habitación, la cual produjo un gran ruido, prueba de que solo se abre para las necesidades básicas y prueba de que alguien tiene que echarle a eso dos en uno y comprobé que habían cambiado la pintura y suelo del pasillo desde (allá) la última vez que salí. Grité:
-¿Hola? ¿Alguien puede oirme?
El suelo crujió, el aire que penetraba a través de las ventanas rozó mi pelo, había un olor extraña en el ambiente, un olor así como a... como a... COMO A LIMPIO, A AIRE DESVICIADO. Dios mío, ¡qué sacrilegio! ¡Con lo que calientan los peos en invierno! Decía la leyenda que el aire tenía que renovarse de vez en cuando, pero también dicen que no se rellenen las botellas de plástico y mira a la sociedad... leyendas.
Nadie me contestó por respuesta, sin embargo me percaté de un silbido que procedía de la planta inferior. Bajé las escaleras machete en mano, con los cinco sentidos puestos en resolver el misterio que me planteaba ese ruido y ese olor fuerte que cada vez se hacía más intensa y para nada me recordaba al aire viciado tan natural en mi atmósfera.
Me fui acercando al pitido, no reconocía nada de todo aquello: útiles de cristal aplanados sobre los cuales habían flores que en su naturaleza debían estar plantadas pero ¡¡noo!! las habían matado para usarlas de ¿decoración?. Sobre esa cosa de cristal bajaban cuatro árboles sin copa ni raíz. Cada vez me acerqué más a ese sitio donde una cosa metálica brillante gritaba encima de una cosa cuadrada, negra que al tocarla me quemé el dedo... ¡¡era magia!! fuego sin fuego. De las paredes pendían machetes más pequeños, algunos casi sin filo, ¿qué utilidad tendría algo así?. De repente se abrió la puerta y entró un resplandor grandísimo que iluminó toda la estancia, desde donde yo me encontraba se vislumbraban dos seres con aspecto mediano y redondo. Y, de repente, yo asustada marché hasta un rincón de la habitación, uno de ellos gritó para mi estupor:
-¡¡¡¡MARIANO!!!!! ¡¡que nos ha entrao un ladrón!! -cogió algo alargado terminado en una media luna hueca con una de sus acolchadas extremidades y la blandió ante mí, yo solo pude gritar como la animal que soy, berrear y esgrimar mi machete.
-¡¡Toñi, deja el paraguas!! ¿qué no ves que es la niña? ¡Y tú, deja la regla! ¿Qué mierdas haces? -plaf, collejón.
Esa colleja me devolvió a la realidad, aturdida, pero con los pies en la tierra tuve que explicarles que durante estos últimos tres meses no había estado en Alemania buscando trabajo, sino que había estado en mi habitación. Fue entonces cuando comprendieron porqué les desaparecía comida por las noches y dieron una explicación al uso real del wifi que estaban pagando.
Luego me arreglaron, me asearon, me enseñaron a hablar con personas de mi especie, me pusieron una chaqueta y me mandaron a la calle, ¡¡¡A LA CALE!!! Decían que querían que me relacionase, pero yo solo quería wifi... qué injusta que es la vida.
Aunque poco a poco fui paseando, vi que mover las piernas daba gusto, que utilizar los pies para algo más que para pegarle patadas a la torre del ordenador cuando va mal tenía su placer, también intenté interaccionar con otros humanos y me sentí extraña porque no tenía teclado donde transmitir mi mensaje, era como hablar por skype pero sin pantalla. Qué curiosa es la vida.
Luego llegué a un parque, habían plantas en cautiverio, pero eran bonitas, me agradó estar ahí, me agradó tanto que me senté a disfrutar del paisaje: mini-humanos corriendo, comiendo cosas del suelo, llorando, emitiendo ruidos... realmente no era tan diferente la vida a como yo la tenía planteada dentro de mi habitáculo, pero mira, se ve que cuando eres más alto no puedes hacer estas cosas.
De momento oí un pip que vino de mi mochila de supervivencia que había olvidado por completo, ¿qué sería? La abrí y descubrí un montón de aparatos electrónicos, cogí el más pequeño y leí en una especie de enunciado emergente.
Bienvenido a la red Parquenet, gracias al despilfarro de su ayuntamiento en wifi podrá disfrutar de una mierda de conexión pero oye, algo es algo, disfrútelo y desconecte de sus amigos reales con los que seguramente esté hablado para tomar su dosis de droga diaria y conectar con sus amigos virtuales. Además, si los convence ¡también podrá chatear con la misma persona con la que estaba manteniendo una interacción real!





Cuenta la leyenda que tuvieron que venir a buscarme al parque e, hipotérmica perdida, volví a mi habitáculo, y ya iba bien el wifi.

21 septiembre

Ayer tuve la conversación telefónica más larga de mi vida. Mira que he vivido en países extranjeros con padres pesados, mira que he tenido novios con el 60x1, mira y que he trabajado en interpretaciones telefónicas... pues no, la de ayer fue la más larga. Y es que se respiraba amor, toadas las palabras eran profundo afecto mutuo, sexo del puro a través del cable del teléfono. Sí, ayer estuve dos horas hablando con Orange.

Todo comenzó cuando yo, adicta sin solución a la radiación del wifi fui a encender el router para poder empezar a recibir mi dosis diaria y cuando vi que tenía señal me fui tranquilamente a twittear desde el aseo (el mejor sitio, oye, que nadie os engañe). Cuál fue mi mayor descontento cuando comprobé que NO HABÍA INTERNET. Me sentí como Enjuto Mojamuto en su peor momento de la vida. Y es que lo que prosiguió a la mía fue similar.

  1. Encendí y apagué el router
  2. Encendí y apagué mi móvil
  3. Volví a encender y apagar el router
  4. Llamé al servicio técnico.

Podría describiros la canción que me pusieron perfectamente pero no tengo ganas, me se la letra de memoria, esa sinfonía, esa alegría que desprendía, esas ganas de matar después de estar quince minutos ahí y cada tres diciéndote una voz "nuestros agentes están ocupados, espere tres minutos" y al rato "nuestros agentes están ocupados, espere cinco minutos" que piensas: ¿qué forma de trabajar es esa que cuanto más trabajas más trabajo te queda por hacer? Así va el país.

Bien pues primero me pusieron con un ecuatoriano:
-Hola, mire [ante todo educación, aunque estés hasta la polla] que no me funciona internet y yo tengo que trabajar desde casa con internet, ¿cómo lo soluciono?
-Buenas, pues a ver que consulte.... a sí, es que ha habido un problema en nuestra centralita y tiene ciertos servidores colapsados y por lo que se ve a usted le está afectando.
[¿En serio? ¿no me digas?]
-¿Y cuándo se va a arreglar esto?
-Pues no se preocupe, a lo largo de la mañana se arregla, en dos o tres horas.
[¡oh! ¡Ahora me quedo muuuuuuuuuuuchiiiiiiiiismo más tranquila!]
-¿Y entonces que hago? ¿Me jodo y bailo? ¿Y si yo tengo que trabajar con internet qué? Quiero darme de alta de este servicio.
-¿De cuál, cuál quiere contratar?
[Sí, señores me lio con darse de alta y baja]
-¿Yo? ¡ninguno! tendrás jeta, yo lo que quiero es no seguir con vosotros, que estoy pagando un pastizal para que me deis un servicio de mierda.
-Pues entonces será darse de baja...
-Uy, sí, mierda, eso.. jeje
-Bueno, pues espérese que le paso con otro agente.
[Siete minutos más de cancioncilla]
-¿Sigue usted ahí?
-Pues claro.
-Ah, bueno, entonces, ¿quiere darse de baja?
-Eso mismo.
-Ah, pues... espere un momento.
[Cuatro minutos más y me sale una voz, de alguien que parecía también extranjero pero ya no era ecuatoriano, sería de más cerca]
-Hola, que me han dicho que tiene usted un problema con la línea.
-Sí, y que me quiero dar de baja, ¿eso también se lo han dicho?
-Pero, ¿por qué se quiere dar de baja?
[Porque mira, hoy me he levantado y he dicho, ¿qué hago hoy jueves y buen día? Pues mira, se me antoja darme de baja de mi servicio de internet ¬¬]
-Pues porque estoy pagando un servicio, no es poco, en mi casa todos están en paro y no está el horno para bollos y luego del servicio que pago a veces no me va y a veces me va lento.
-Pero cuando el servicio no le va, como por ejemplo hoy, no se lo cobramos.
[¿Eso desde cuándo?]
-Bueno, y cuando sí que me va pero me va lento, ¿eso tampoco me lo cobráis?
-Bueno, a ver, podemos llevar a un agente a su casa en poco menos de 72 horas para que pueda ayudarle con su problema.
-Ehh... pero yo necesito internet YA, yo no puedo esperar poco menos de 72 horas.
-Bueno pues a ver, espere un momento.
[Aquí fueron nada menos que veinte minutazos de mi vida evaporados escuchando la mierda de canción]
-¿Sigue usted ahí?
-Pues claro.
-A ver, usted tiene un equipo valorado en Xeuros, un módem que está valorado en Xeuros, su linea que es de las mejores fibra de nosequepollas valorada en Xeuros y...
-Si me parece muy bien, pero no me funciona...
-De acuerdo, pues entonces le voy a pasar con unos súper agentes capacitados en resolver cualquier tipo de conflicto. Es un equipo integrado con los mejores especialistas en resolución de problemas técnicos de bla, bla, bla, bla [esta parte es cierta]
-¿Y me van a dar otra charlita o me lo van a arreglar?
-Espérese y ahora se los paso y ya verá como le solucionan el problema, y como compensa le vamos a regalar...
[Quince minutos de espera y tras escuchar la cancioncilla, ya en mi casa con el manos libre haciendo los coros y la coreografía, me sale una señorita esta con habla y acento español de toda la vida]
-¿Hola? ¿Sigue ahí?
-Sí [qué emoción, seguro que estos super agentes son de la secreta]
-Pues bien vamos a proceder a hacerle un volcado de su router, ¿Ha intentado resetear el router, volcarlo o algo?
-Si por volcarlo se refiere a ponerlo boca abajo sí, y también lo he reiniciado, muchas veces.
-Bueno, ahora desde la central con mis super herramientas de super agente especial le hago un volcado y un bla, bla, bla, bla... 
-Vale.
[Diez minutos más tarde y remix de la canción grabado con David Gueta]
-Oye mira, que estamos tardando un poco, deme su teléfono y la llamo cuando termine.

Ahí, en ese cuarto de hora de espera sufrí hasta el síndrome de abstinencia: sudores, frío, nerviosismo, pensamientos negativos... menos mal que al final volvió a sonar el teléfono. Las siguientes instrucciones y minutos de mi vida se reducen a: hacer lo que la señorita decía, esperar eternamente y comprobar que no ha servido de nada. Sí, siempre podré contarle a mis nietos que YO fui parte de ese 20% de personas que los super agentes especiales de Orange no pudieron ayudarla con mi problema técnico. Ahora sí, me dijeron que el problema era del router y que me mandarían uno nuevo.


No sé muy bien qué pensar de mi experiencia, no sé si en Orange organizan sus escalas de servicio técnico cuanto más básico más extranjero y conforme se te van calentando los huevos te toman más en serio y te van poniendo con personas más nacionalizadas españolas. O tal vez cuanto más se te calientan los huevos más te desvían a ver si en algún momento cuelgas y luego te dicen que le hagas un volcado al router y te mandan otro nuevo para que te calles la boca. El caso fue que a las siete de la tarde me volvió internet. Enigmas de la vida y del servicio técnico. 

11 septiembre

Si hasta ahora todo lo relatado podía discernir entre lo ficticio y lo real (muchos de vosotros incluso piensa que realmente tengo una vida tan divertida, me siento muy contenta con sea gente que me quiere tanto, otros piensan que soy gilipollas, también me siento contenta con esa otra gente) ahora voy a narraros una historia sobre algo que parecerá más surrealista que mi fantástico viaje a Matrix: las entrevistas de trabajo.
Y sí, es que he tenido una entrevista de trabajo, por teléfono, pero mira, ahí ha estado. Realmente las entrevistas de trabajo por teléfono son geniales, puedes estar haciéndolas en pijama, desnudas, haciendo el pinopuente o incluso en una pausa entre polvo y polvo que nadie se va a enterar. Yo de hecho, la he hecho mientras comía mejillones (ahí, enlazándolo con el post anterior, estoy hecha toda una crack del desvelo, una diosa de la cohesión intra y extratextual).
Bien primero he de decir que el trabajo no era una empresa española y necesitaban saber si tenía buen manejo de la lengua (la hablada). Yo, como buena plurilingüe española, tenía buen manejo de la lengua (la de dar palique y no parar, y decir más cosas de las que sabes como por ejemplo que tienes buen nivel con idiomas que no sabías que realmente existiesen).
Realmente todo fue genial en la entrevista, yo básicamente decía "yes" a todo y la voz aquella comparable a Microsoft Sam o los listening del colegio seguía hablando como si se le hubiese olvidado darle al pause. Al final todo fue muy bien, la voz dejó de hablarme y yo sentí un alivio y placer. Mas esa sensación de soslayo no duró mucho, inmediatamente después se me puso Hitler al teléfono.

Hitler:-Subanestrujenbajen.
Yo:-Kartofeln, chucrut, merkel!!! -presa de pánico y pavor recordé que no sabía nada más pero sí que sabía decir "sí" y decidí asentir a todo como había hecho con Microsoft Sam.

Realmente no fue tan mal, solo que las preguntas eran un poco raras y en una de ellas distinguí la palabra "morir" para lo cual me asusté y pregunté ¿¿PERO QUÉ COJONES ME ESTÁIS PREGUNTANDO?? que sería algo así como "Kartofeln cucrut preguntanden mich?" y el evaluador se rió (supongo que pensaría "pobrecilla, no se va a comer ni un estofao pero me está dando la tarde").

Una vez callado Hitler el sudor frío recorrió mi espalda y colgué el teléfono. Tras dos minutos de reponerme y decidir qué era lo que acababa de hacer con mi vida pensé "creo que me había dicho que me mantuviese en espera" entonces con un nerviosismo enorme cogí el teléfono y ví que había una mujer hablando sola. Así que rápido respondí y comprobé que era la prueba de evaluación de nada menos que... el ESPAÑOL. Ahí he pensado "Ole yo, esta la bordo". Os transcribo una versión de lo que más o menos fue:

- ¿Paquica la Machucha? [nombre mío fictíceo obviamente, no iba a estar manteniendo un anonimato para ahora que se me escape esto]
- Sí, soy yo ¡Hola! [efusividad reconfortante de no encontrarme con otro ser de idioma dragonesco]
- Bueno, vengo a hacerte el test de nivel del español, ¿eres española?
- Sí [¿se me nota por mi moreno que es capaz de transmitirse a través de la línea telefónica, mi inglés castizo o mi alegría al oírte hablar en una lengua que entiendo?]
- Bueno pues esto es algo rutinario así que te lo tengo que hacer igualmente. [lo que la tipa quería decir realmente: ¿haces el café tu o yo? Hazlo tú mejor que aquí estoy en UK y a lo que llaman café realmente es aguachirri amargo, ¿Qué es de tu vida, tienes pareja estable?]
MOMENTO DE PREGUNTAS VARIAS SOBRE EL SENTIDO DE LA VIDA Y EL GUSTICO QUE DA VIVIR EN EL EXTRANJERO

Tras terminar la entrevista me pasó otra vez con Hitler que esta vez hablaba en inglés diciendo que muchas gracias, ya le llamaremos (¡JA y yo soy monja!) y que esperaba que me lo hubiese divertido y me lo hubiese pasado bien, tras lo cual ha cortado y yo me he quedado gritándole al teléfono:
- SIP, HA SIDO UNA FIEEEEEEESHTAAAA, UN HUMOR, VAMOS CHACHO, QUE NI EL CLUB DE LA COMEDIA.



Y ya está, y ahora como me encuentro ingeniosa y con chispa, además hace un mes exacto que no actualizo (esto es una señal) os voy a contar un chiste:


"Esto es uno que se encuentra con su amigo por la calle y le dice el amigo:
--¿Qué tal Juan? que hace tiempo que no lo veo
--¿No te has enterado tio? Se murió hace unas semanas, se fue con la empresa a visitar una fábrica de cerveza y se cayó en uno de esos tanques de 100 litros.
--Joder, qué muerte más horrible, lo debió pasar fatal.
--Hombre, pues no sé si lo pasaría fatal, por lo que se ve salio tres veces a mear"

11 agosto


No, no me he muerto. Realmente he estado de vacaciones como todo ser humano en estas épocas y trabajando como no todo ser humano hace en estas épocas. Poco tiempo, una vida ajetreada, llena de emociones, miedos intrigas, fricción, frunción... He estado de vacaciones y obviamente, teniendo en cuenta el carrusel de vida que llevo y la de aventuras que le pasan a esta cabeza loca me han pasado cosas bastante trepidantes. Por suerte o por desgracia (suerte para vosotros que no tendréis que morir leyendo, desgracia para mí porque soy demasiado entusiasta) ha pasado demasiado tiempo de todas ellas: demasiado para que me pasen muchas cosas, demasiado para olvidarme de todas. Y es que la vida se trata de disfrutar y de vivir y no de apuntar cual maníaco obsesivo cada instante de segundo lo que nos pasa en una libreta con olor a vodka derramado, no: hay algo más. Eso, y que no llevaba libreta donde apuntar, francamente.
Así que nada, hoy me vuelvo a dirigir a vosotros, lectores invisibles y casi nulos cuya presencia es comparable con las aportaciones de Dios sobre la faz de la tierra, para hablaros de algo bastante curioso: las compras mínimas en los supermercados.
Hoy he ido al el Infimober a comprar algunas cosas que no tenía en casa y eran de extrema necesidad:
  1. cerveza
  2. mejillones (porque siempre tienes que tener algo de picoteo y qué mejor aperitivo que no uno con el que puedas bromear con tus amigos diciendoles “cómete mi mejillón”, también se valen berberechos y ostras pero debido a que no me limpio el culo con billetacos he decidido unirme al molusco del pueblo, el rey de los convites del vulgo).
  3. Condones

Véaseme allí, esperando tras una mujer mayor y muy santa (¿por qué siempre me tocará detrás de señoras de más de cincuenta años cuando compro preservativos en los supermercados?) y dejo en un principio los dos litros de cerveza, luego los mejillones y finalmente, con cara de pervertida lasciva queriendo traficar con algo; los condones ahí bien colocaditos. La señora de la caja, gélida y pétrea pasa todo sin inmutarse y con la única pregunta de si quiero una bolsa a la cual le respondo que no, que me lo llevo puesto.

Yendo para casa me pongo a pensar en la de historias que haría yo con un paquete de mejillones, dos cervezas y condones, las cervezas y los condones tienen su lógica, pero nadie en el sano juicio de querer pasar una noche de placer se pone a comerse tres (ni siquiera una) latas de mejillones en escabeche (sí, lo sé, a mí también me parece súper erótico ver a la persona con la que te piensas acostar con su puntillo dejando caer el líquido naranjoso de los mejillones y pringándose los dedos con esa sustancia que parece que sea con la que rellenan los subrayadores).

–Cariño te has dejado algo ahí... –señalas con el dedo preocupada a la barbilla que, reluciente y resplandeciente a la luz de las velas, no sabes si le ha dado un derrame y está babeando y hay que llevarlo al hospital o si realmente lo que le chorrea es el caldillo del mejillón (y no exactamente del tuyo).
Entonces ante tal anotación, la peor que te pueden hacer en una velada pre-coito, si te la hacen a ti, decides si:
  1. limpiarte en una servilleta, la cual dejarás inutilizada para el resto de la eternidad si es de tela o si es de papel necesitarás quinientas (ya sin hablar si es de papel de bar que son impermeables).
  2. Pensar ingenuamente que es poco lo que tienes y pasarte la lengua para chupar el caldo del mejillón. Con lo cual, torpemente descubres que te ha llegado más abajo de lo que pensabas y sacas la lengua como si tuvieses algún tipo de retraso (ahora ya no follas seguro).
  3. Limpiarte con la mano cual hombre de las cavernas, descubriendo que eso resbala más de lo esperado porque ese puto mejillón había absorbido todo el escabeche del mundo y haciendo uso literal de la expresión: “dar la mano y coger el brazo”.
Y ya si no hablamos del perfumado aroma a escabeche, digna de chanel.
Cita 100% espectacular.

Y ya retomando el tema de las cajeras que ni se inmutan al ver tales compras pequeñas, me he puesto a pensar en la de otras compras más extrañas que la tuya que habrá visto. He pensado en una lista, algunas de ellas que fueron adquiridas por mí:

  • anticongelante y cocacola
  • quesitos y preservativos
  • bolsas de plástico, tijeras y cinta aislante
  • cuajada y cleenex
  • vino, vodka, tekila y galletas de dinosaurios
  • largo etc.

Y ya, si añadimos 2 cajas de 24 preservativos a la lista obtendremos el pensamiento de la cajera de: esta persona no folla ni pagando.
En conclusión he de decir, que si la cajera no se ha asustado con mi combinación de velada perfecta, cosas peores habrá visto.  

25 Julio

Hoy se respira magia, se huele magia, MAGIA. Magia al darme cuenta de que no estuve en Matrix, de que el cabronazo del profesor existía y no era un holograma que más le habría valido porque ahora el odio hacia su persona es máximo y es más real que si fuese un puñado de ceros y unos. Magia, magia en mi estómago que no para de darme arcadas, no sé si por el virus estomacal tan divino que le ha dado por joderme la semana o por recordar la repulsión que me da el profesor. Magia, la magia se respira, y es magia que no se puede controlar. Magia.
Sí señores, hoy me he enterado de que no estuve en Matrix y encima con un precioso y lindo 3,3 el cual he de agradecer porque OYE eh subido 6 décimas en comparación con mi otro examen: HARÉ UNA FIESTA, EXHALO ILUSIÓN Y ALEVOSÍA POR TAL NOTICIÓN DEL GORDO, mira tú que pensaba esperar al fin de semana para hacer una fiesta e igual me la pego esta noche. Oh, gracias dios en toda su grandeza por haberme dado un año de estudio de jurídica para subirme tal cantidad ingente de seis CENTIMAZOS. Me amo, a mi y a mi magia.
Es magia por saber que mañana me pasaré cuatro horas gracias a la tutoría a la que tengo que asistir para verle la cara al ex-holograma y llorarle, implorarle que me suba un huevazo para poder tener el titulo, GRACIAS AL SUSPENSO DE MEDIA ASIGNATURA, puede que pase medio año más en la universidad, ¿no os gusta tal magia? oh a mí me encanta, medio año más viviendo en casa de mis padres, disfrutando de los tantísimos descuentos por estudiante, teniendo que preparar trabajos gratuitamente, sin capacidad de viajar ni de tener un trabajo fijo por las tardes, es todo mágicamente mágico.
Así que nada, mañana, a las horas más intempestivas del medio día, máximas en el polo norte, me iré a pasearme por una de las ciudades más calurosas de España para que me suba la nota y poder aprobar media asignatura.
Me cago en mi magia.

21 Julio

Yo un día viajé a Matrix, hice un examen, volví de Matrix y jamás volví a saber de dicho examen. Y la verdad que ahora que lo pienso, si llego a saber que eso era Matrix, me hubiese quedado un rato más, hacer turismo, tomarme unas cañas, sacar unas fotos y tal, ¿no? ya así aprovechando...
Realmente este hecho es una mierda, me siento súper defraudada con la agencia de Alsa que sin más en lugar de llevarme a mi universidad como siempre me drogó con la pastillita dichosa y yo sin enterarme (maldito aire acondicionado, porque tiene que ser eso). Pues yo pensé que iba tan campantemente a hacer un examen y voy y desperdicio tres de mis valiosas horas en el mundo de Matrix sufriendo por una asignatura que jamás haría realmente. Ya sabía yo que mis pocas ganas de trabajar debían ser realmente los déjà vu estos que te asaltan o la intuición de que no iba a servir para nada todos mis esfuerzos. Bueno, que realmente al final no hice muchos porque decidí fiarme de mi intuición femenina o ese mensaje que me escarniaba: solo hice un miniesfuerzo el día de antes y fue el de encontrar un sitio donde guardar todos los diccionarios.
Pero eso, ¡que yo me siento estafada! ¿A ver dónde firmé yo nada? ¿qué pasa con el seguro de viaje? ¿Y con la carta de reclamaciones por si algo no es según lo previsto? La verdad que se lo curraron poco con esto de ir en Alsa, yo no es que tenga nada en contra de esa empresa (miento, realmente tengo mucho, ¡¡muchisimo!!) pero ya que estábamos podían habernos llevado en limusina, en un chochazo, en un descapotable no porque recuerdo que hacía un solazo de esos que derrite hasta el pensamiento. También podrían habernos llevado al mundo de Matrix en una cabina de teléfono, siempre me gustaron esas pelis en las que los detectives marcaban un número de teléfono y la cabina los succionaba, eso si que es caida libre y no el Ave Fénix.
Y aun así, ahora que lo recuerdo Matrix me decepcionó un poco, realmente era igual que sin ser Matrix, también es que le puse mucho empeño al examen pero vamos, el tiempo creo que pasa más rápido por el hecho de que no me dio tiempo a terminar el examen, y vamos, si el profesor pone un examen, lo pone adecuado al tiempo que se estima, por favor cómo iba a poner un examen imposible de hacer ¡¡QUÉ TIPO DE MONSTRUO SERÍA?? pero salvo por el concepto temporal por el resto de cosas bastante chasco. Una decepción vaya, no os lo recomiendo como lugar de vacaciones. Además si al menos me hubiese encontrado el típico puesto de venta de souvenirs del tipo "Una persona que me quiere estuvo en Matrix y me ha traído esta mierda de camiseta" o tazas donde ponga "Yo me tomé la pastilla roja realmente porque soy de izquierdas" o una caja de lacasitos azules y otra de lacasitos rojos.. pero no, la verdad que tienen mal desaprovechado el negocio. Si fuese yo, pondría un par de puestos de atracciones y si eso algún guía turístico porque algún vórtice habrá donde se note que estás en Matrix aparte de que el tiempo pasa más rápido. Vamos, una decepción.

Lo que sí que sé es que yo a Matrix no vuelvo, porque encima para una vez que voy no me avisan, me tiro todo el tiempo haciendo un examen que vamos, no ha servido para nada, voy a Matrix y voy para sufrir, cuando se lo cuente a mis nietos se reirán de mí. Y van y encima no me dejan ni comprarle un llavero de recuerdo a mis amigos, menudo chasco... ALSA, os la estáis jugando.
 

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